Por: Hernando Roa Suárez

Reestructurar la ESAP

Hace 56 años, mediante la Ley 19 de 1958, el estadista colombiano Alberto Lleras dio origen a la Escuela Superior de Administración Pública de Colombia.

A lo largo de su existencia, ha sido claro que, con el aporte de los colombianos, nuestra Escuela es una de las instituciones que, en algunos momentos de su evolución, dio prestigio a Colombia por la organización de sus distintos sistemas, la administración ética, su proyecto descentralizador, la capacidad académica y física instalada, en 15 Direcciones Territoriales y por supuesto, por la creación y el desarrollo apropiado de su Escuela de Alto Gobierno a partir de 1997. Este hecho, marcó un hito importante para el desarrollo académico, investigativo y político de la Administración Pública Iberoamericana.

No debemos olvidar que, gracias a su prestigio, en el evento organizado por la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana (AECI) en 1998 en Cartagena, se aprobó por unanimidad, la solicitud al Estado colombiano de ofrecer cooperación internacional a los países iberoamericanos para el fortalecimiento de sus escuelas o institutos de Administración Pública y sus Escuelas de Alto Gobierno.

Ha pasado el tiempo y ahora, al iniciar su segundo período presidencial, y después de escuchar múltiples sugerencias y evaluaciones, se me presenta un momento oportuno para que el Señor Presidente Santos, frente a la situación actual de amplia corrupción y desorganización en la administración pública, facilite la reestructuración de la Esap. El estudio ponderado de las potencialidades y las realizaciones históricas de la Escuela, cuando fueron viables, nos indican su capacidad para facilitar el desarrollo descentralizado de nuestra democracia y por supuesto, la posibilidad que existe para utilizar sus competencias académicas y locativas en el fortalecimiento del proyecto histórico en que consiste la construcción de la paz en Colombia.

Tomando distancia frente al momento actual y pensando en el futuro, preguntémonos: ¿Qué sería posible hacer en este cuatrenio para redimensionar aspectos sustantivos de la Esap? Formulemos diez propuestas.

i- Revisar el papel contemporáneo de la Escuela de Alto Gobierno para que, a través de sus labores de formación, asesoría, consultoría y seguimiento de las políticas públicas, se constituya en un apoyo permanente gubernamental, especialmente de los tres ejes presentados por el Señor Presidente: paz, educación y equidad.

ii- Fortalecer la presencia del Estado, a través de las Direcciones Territoriales, ampliando su cobertura y facilitando que la Escuela se convierta en centro irradiador de las políticas estatales constructoras de paz.

iii- Retomar su bien ganado prestigio internacional y, si es posible, firmar un nuevo Convenio con la Unión Europea tendiente a cristalizar la institucionalización de la paz al interior de las administraciones públicas territoriales.

Complementariamente, recuperar sus vínculos con los centros académicos homólogos más importantes del mundo y utilizar la Esap para ofrecer los apoyos a los gobiernos de Centro América, el Caribe y UNASUR.

iv- Celebrar convenios entre la Presidencia de la República, los Ministerios de Relaciones Exteriores, del Interior, de Educación, de las TIC’s, el DNP y la Esap, para organizar proyectos, efectuar eventos y disponer de recursos que permitan desarrollar proyectos para tener una administración pública ejemplar para Iberoamérica.

v- Organizar la formación investigativa en los asuntos propios de la Administración Pública, de tal manera, que permee gradualmente, el proceso de enseñanza-aprendizaje desde el pregrado hasta los posgrados.

vi- Celebrar encuentros internacionales que permitan actualizar los desarrollos contemporáneos de la investigación en administración pública, retomando los avances que al respecto se cristalizaron en 1998.

vii- Cualificar el cuerpo profesoral de la Institución para que se puedan cumplir las tareas que demanda el Sistema Educativo de la Esap y las políticas públicas fundamentales del gobierno.

viii- Utilizar la experiencia de la Esap en el campo de los derechos humanos y agilizar la aprobación de la maestría que, sobre esta materia, se adelanta en el Ministerio de Educación.

ix- Organizar investigaciones y celebrar eventos nacionales e internacionales, dirigidos a institucionalizar servicios públicos, domiciliarios de calidad; y
x- Seguir impulsando la producción de textos especializados y de calidad, que cubran las distintas instancias del conocimiento propio de la administración pública contemporánea.

Un camino apropiado para avanzar en el proceso de la reestructuración de nuestra Escuela, sería convocar la inteligencia colombiana, conocedora de la problemática de la administración pública, que permita recuperar el prestigio que, gracias a 40 años de los aportes del Estado colombiano, pudimos concretar hasta diciembre de 1998. Al respecto, pensemos en profesionales de la calidad de Edgar González Salas, Fernando Rojas Hurtado, José Antonio Ocampo, Rafael Pardo, Fernando Cepeda, Francisco Leal Buitrago, Luis Jorge Garay, Edgar Forero y Cesar Giraldo…Confío en la sensatez del gobierno que se inicia y avancemos en una tarea que bien vale la pena cristalizar para profundizar los preceptos fundamentales consagrados en la Constitución de 1991.

Me inclino a pensar que la Escuela Superior de Administración Pública está en posibilidad de volver a ser una institución de educación superior que, integrada por educadores, educandos, investigadores, egresados y personal administrativo, esté en función permanente de innovar y orientar la vida social, en el campo específico de la administración pública. Necesitamos voluntad política y capacidad administrativa para tal fin. roasuarez@yahoo.com

 

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