Por: José Salgar

Referendo, aeropuertos y autopistas

TERMINA UNA SEMANA DE TENSIOnes, en lo político con el referendo presidencial y en otros temas los de siempre, como el aeropuerto y el transporte masivo.

Siempre ha ocurrido lo mismo: desde el lunes los altavoces con los escándalos del momento y luego lo que ahora llaman juernes para iniciar cuatro días más calmados, con fiestas y deportes. Eso pasa en Bogotá y en toda gran ciudad.

En Caracas un pintoresco militar, antecesor del actual, hizo la autopista y el aeropuerto de Maiquetía. Obras parecidas en Bogotá fueron el aeropuerto Eldorado y la autopista Chía. Bajo gobiernos democráticos hubo transformaciones decisivas, como los puentes de la 26, la carrera décima, la NQS, la Ciudad Salitre y el Transmilenio.

Los más indicados para trabajar en el futuro aeropuerto de Bogotá y en las reformas al transporte urbano son ingenieros, arquitectos y políticos que hoy tienen treinta años y serán jóvenes de sesenta cuando Bogotá cumpla el V Centenario de su fundación. Hoy pierden su tiempo los empíricos que ponen nombres o dan soluciones inmediatas que no corresponden a la evolución urbana.

En forma más silenciosa pero efectiva avanzan otros proyectos de importancia, como los que convierten a Girardot en un nuevo polo de desarrollo nacional cercano a Bogotá, como lo fue cuando allí nació el correo aéreo con los primeros hidroaviones que iban a Barranquilla por la ruta del río Magdalena. Hay la esperanza de recuperar la navegación y rescatar del abandono al alto Magdalena, en tanto que la antigua ruta montañosa Fusagasugá-Girardot quedó atrás con el túnel de Sumapaz y 17 nuevos puentes en la autopista, que acorta distancias desde Bogotá. Y sigue adelante el plan de volver internacional el aeropuerto Santiago Vila, de Flandes, con una inversión cercana a los 200 millones de dólares.

Coletilla. Una cosa es trabajar mirando el futuro y otra improvisar con lo que se tiene a mano.

 

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