Por: Hernán Peláez Restrepo

Reflexiones

Existen decisiones y opiniones simplistas en todo ámbito. Cerrar el Inpec, como lo pide la Minjusticia, puede ser lo más fácil e inmediato, aunque tenga bemoles la afirmación. En el caso del fútbol, también se dan opiniones sobre procedimientos de los directores técnicos. Por ejemplo, Ricardo Lavolpe, quien fue jugador y hoy técnico, con extensa carrera, especialmente en México, aunque pasó las verdes y las maduras en Boca Juniors, manifestó sobre Gustavo Alfaro, el orientador del semifinalista de la Copa Libertadores: “Hay técnicos que defienden con hombres, como hoy trata Alfaro, y hay técnicos que pensamos que se defiende mejor con la pelota, con la posesión, con la transición. Quitándole iniciativa al rival. Hay técnicos que son para equipos que no deben atacar, que siempre juegan al contragolpe”.

Esto lo podría complementar con una realidad. Hay técnicos para determinados equipos, que cuando suben la escala hacia clubes de más obligaciones no logran triunfar. Como también hay jugadores, a quienes la camiseta les “pesa”. No es lo mismo ni sienten presión cuando su trabajo lo desarrollan en equipos de media tabla y son incapaces de responder en los de élite o de mayor exigencia. Son verdades discutibles aunque ciertas. En el caso de Alfaro, tiene una oportunidad en el juego de vuelta ante River y disfrutar de la ilusión de llegar a la final.

Reflexión también merece el caso de James Rodríguez. Tiene todo para ser titular en el Real Madrid. Pero pensamiento y decisión diferentes tiene su técnico Zidane. Veremos si su futuro es como todos lo esperamos, sin embargo, no creo que Carlos Queiroz lo margine de las eliminatorias mundialistas. No digo de la Copa América. Queiroz está en plena etapa de conocimiento de jugadores y ya al menos se da por hecho que Duván, Roger y Muriel son los delanteros con más puntaje para ser titulares. Lo mismo podría decirse del grupo de defensores y arquero. Los ensayos se orientarán a elegir a los del medio campo, que, si no son creadores, al menos resulten buenos pasadores de balón. Alegría y preocupación en nuestro fútbol de la casa. Alegría, porque después de tres años de estar al frente de Patriotas, Diego Corredor va a buscar capacitación y observar métodos de trabajo para seguir creciendo en su oficio. Buen gesto, que no tiene imitadores en la mayoría de equipos. Los técnicos nuestros nacen por generación espontánea o comienzan como “apagaincendios”. Una profesión nunca reglamentada. A veces son los mismos aspirantes a técnicos los que impiden una genuina profesionalización.

Alegría produce ver cómo Hárold Rivera levantó a Santa Fe, que siete fechas atrás estaba “desahuciado” y hoy después de conseguir 18 puntos en seguidilla, está por ingresar al grupo de finalistas. Su labor en el Unión Magdalena fue recompensada con el ascenso. Y llegó a los cardenales y pasó de ser una esperanza a una plausible realidad.

884521

2019-10-05T22:00:00-05:00

column

2019-10-05T22:00:01-05:00

[email protected]

none

Reflexiones

11

3024

3035

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo

Ludopatía

Realidades

Condicional

El camino

Árbitros hinchas