Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Reflexiones después del rescate

EL RESCATE DE LOS 15 SECUESTRAdos ha sido la operación más inesperada y más exitosa del Estado Colombiano a lo largo de la historia no sólo por los resultados, sino por la precisión del golpe y por el hecho de que para las Farc es la peor de sus pérdidas.

Íngrid Betancourt y los tres norteamericanos jugaban un papel fundamental para esta organización delictiva no sólo en las negociaciones y en un  posible acuerdo humanitario, sino que atraía sobre el grupo guerrillero la atención mundial. Son numerosas las reflexiones que este suceso produce y quisiera referirme a algunos actores y hechos en concreto.

El gran ganador de esta operación es sin duda el Ejército y por lo tanto el Gobierno del presidente Uribe en cabeza de su Ministro de Defensa. A ellos no les cabe sino felicitaciones. Esta operación produce realmente un sentimiento que ha escaseado entre nosotros que es el orgullo patrio; lo minuciosamente planeada, el silencio en que se mantuvo y la perfección de la ejecución de ésta hacen que uno se quite el sombrero y demuestra claramente que la inteligencia militar sí existe y funciona. Para Colombia éste es sin duda un triunfo militar más en la línea de la seguridad democrática, pero constituye también un triunfo en lo político que supondría un viraje en ese sentido y abriría, ahora sí, las puertas a una negociación para la liberación de los demás secuestrados y para un posible acuerdo de paz, en la medida en que hay por fin una posición estratégica fuerte.

Las Farc están en un mal momento o, si se quiere ver de otra manera, en el mejor momento para iniciar una nueva era en Colombia. Los golpes dados por el Ejército, y particularmente la ‘Operación Jaque’, ponen en dificultades al renovado secretariado. Dentro de este contexto cobra particular importancia el mensaje de Fidel Castro en contra del secuestro, pues lo ha calificado como “cruel e injustificado” y  ha planteado que las Farc debe liberar incondicionalmente a todos los secuestrados que tiene en su poder. De igual manera lo ha hecho la OEA y ya prácticamente el mundo entero. Ojalá entonces que las Farc opten por la opción de la deposición de las armas y el regreso a la vida civil.

En este trance en el que debemos permanecer atentos hay que renovar los esfuerzos por no olvidar a aquellos que continúan secuestrados y que quedaron en circunstancias que deben ser aún más duras, pues cualquiera puede imaginar la rabia de las Farc después de este reciente golpe. Que la tarea de países  amigos como Francia, Suiza y los Estados Unidos continúe al igual que la que puede desarrollar Venezuela, y muy concretamente el presidente Chávez, quien ha sido un importante mediador junto con Piedad Córdoba en la liberación unilateral de los 6 secuestrados políticos, pues de lo contrario los vientos de guerra pueden atizar en ambas partes: en una por la derrota y en otra por el triunfo.

Debo decir en cuanto a Íngrid que es mejor la que llegó que la que se fue. De una Íngrid arrogante, agresiva y crítica, nació en la adversidad una Íngrid madura que, con una gran dignidad y entereza, vivió la tragedia de su secuestro. Llegó una Íngrid carismática con un papel importante para cumplir en el conflicto, en esta sociedad y en este mundo que le tocó vivir. Una Íngrid llena de esperanza y fe en que las cosas pueden cambiar y en el que ella sabe que puede ser parte del cambio.

Bienvenidos sean todos a la vida y continuemos el trabajo por la paz y la liberación de aquellos que quedaron sin olvidar nunca que, como dijera Ghandi, al enemigo no hay que humillarlo: hay que avergonzarlo.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ana Milena Muñoz de Gaviria

Lucha contra una cultura de corrupción

Pacto por Colombia, el nuevo derrotero

Tiempo al tiempo