Por: Roberto J. Camacho

Reflexiones Electorales

Faltando cerca de 300 días para que se lleven a cabo las próximas elecciones presidenciales y con la presencia de la bruma que ha levantado tanto lío político, dentro y fuera del país, bien vale la pena hacer unas reflexiones sobre el futuro que definiremos los colombianos en Mayo próximo.

Para empezar es posible tener la certeza que el próximo Presidente de los colombianos no será elegido en primera vuelta, aún en el escenario en que el Presidente Uribe se presente; hay que recordar que a pesar de todo lo que se ha especulado, en este momento ni hay marco jurídico, ni éste ha expresado voluntad de competir.

Aún así, en el hipotético caso en que lo hiciera, a pesar de su alta favorabilidad, muy seguramente habrá de ir también a una segunda vuelta, lo que de entrada representa una derrota para quien como él ha ganado las dos anteriores elecciones en la primera. Quien aspire seriamente a ser presidente de los colombianos en 2010, deberá prepararse para dos vueltas.

De otro lado y no obstante el esfuerzo que se ha hecho por fortalecer los partidos, lo que nos ha llevado de poco mas de setenta a dieciséis vigentes, el próximo presidente de los colombianos lo será por lo que ha sido de su trayectoria personal y su coherencia antes que por representar unos ideales surgidos de una visión de sociedad y de Estado.

El retorno de las épocas del trapo rojo o trapo azul, aún están lejanas por cuenta de la desconfianza que ha cultivado el electorado tras años de desaciertos y abusos a los que los partidos y de la clase política han sometido a los colombianos. Tampoco se vislumbran liderazgos dentro de los partidos, que como en otros tiempos, encarnaban el sentir colectivo. Los colombianos votaremos una vez más por figura y talante antes que por tesis de partidos.

Finalmente nos encaminamos a elegir entre quienes proponen un énfasis de la actual política, donde varios aspirantes disputan como perros y gatos los beneficios de heredar el caudal político del presidente y quienes sin entrar en un discurso maniqueo, proponen mejorarla. El dilema colombiano no será entonces entre uribismo y anti-uribismo, sino de continuidad de la política o profundización de su éxito y rectificación de los fracasos.

En la primera propuesta, a pesar de lo que muestran las encuestas, avanza con paso firme Vargas Lleras, la jugada maestra en el Congreso demuestra su capacidad para mover maquinaria, en la segunda el único coherente y consistente ha sido Fajardo. A diez meses de las elecciones mi pronóstico es que en segunda vuelta se enfrentará el candidato que represente la actual forma de hacer política contra la posibilidad de renovarla; y el país decidirá.

 

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