Construir democracia

Reflexiones en torno a la ESAP (IV)

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“La puesta en marcha de la Escuela de Alto Gobierno (EAG) parte en dos la historia de la ESAP”. Diego Younes Moreno¹

La ESAP y la Escuela de Alto Gobierno. Las reflexiones de hoy, están centradas en la inauguración, estructuración y proyección de la Escuela de Alto Gobierno, concretando un proyecto que tuve como profesor titular, desde 1975. Ahora bien, continuando la labor constructiva adelantada por el Estado colombiano, a lo largo de 40 años; cristalizando una política integrada por la Presidencia de la República, los Ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores; el Departamento Administrativo de la Función Pública y la ESAP; venciendo serios obstáculos académicos, investigativos, económicos y de cultura política; fue inaugurada la Escuela de Alto Gobierno –EAG- adscrita a la ESAP, en junio de 1997. Ese día contamos con la presencia del Señor Presidente de la República, los Ministros de Defensa, Justicia y Obras Públicas, cincuenta Embajadores, los Directores de la Función Pública y de la ESAP, así como su comunidad académica, rectores universitarios, decanos e investigadores de ciencias sociales y altos funcionarios del Estado.

El objetivo central de su organización fue contribuir a la formación de los más importantes dirigentes del Estado en sus tres poderes y asesorar a los gobiernos en la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas, con criterio tecnopolítico.

Significación. Al crear la EAG, se dispuso de una adecuada capacidad para elevar la eficacia y eficiencia de los gobiernos y del Estado, en medio de las complejidades propias de la construcción de una democracia participativa. Al conocer su origen y evolución, puede observarse que es una Institución fundamental para la administración pública colombiana. Recordemos que los gobiernos norteamericano y francés, por ejemplo, emplean para su fortalecimiento y desarrollo escuelas homólogas a la nuestra; tal es el caso de la Kennedy School of Governement en Boston y l' Ecole Nationale de L’Administration en París y Estrasburgo.

Destinatarios. La EAG surgió entonces, como un programa académico permanente -hoy una Subdirección- cuya población objeto son los jefes superiores de la administración: Ministros, Directores de Departamentos Administrativos, Superintendentes, Gobernadores y Alcaldes de las grandes ciudades; los Directores o Presidentes de las entidades descentralizadas; los Magistrados de las Cortes; los Generales de la República y los Senadores y Representantes del Congreso. Así concebida, es el más importante centro de pensamiento para el fortalecimiento académico, investigativo y extensivo de la democracia colombiana.

Misión. Teniendo como referencia el marco estratégico de la ESAP, la EAG tiene como misión: la enseñanza, la investigación, la extensión interactiva y la divulgación de conocimientos y herramientas innovadoras en Alto Gobierno, en el contexto de la modernización y reforma del Estado y de la administración pública. Complementariamente, combina la amplia experiencia y el prestigio, derivados de los programas de formación avanzada existentes en la ESAP², con las más recientes innovaciones de las escuelas y entidades relacionadas con estos temas y el Alto Gobierno en el mundo.

Componentes. Son cuatro los componentes básicos de la EAG. i. La inducción. Tiene por objeto adelantar, en forma sistemática, permanente y continuada, conocimientos inherentes a la función de gobernar³. ii. La actualización. Está relacionada con la organización de cursos, seminarios y diplomados de alto nivel, según los temas que, a juicio del gobierno nacional y del comité directivo de la EAG, deban ser impartidos. iii. El acompañamiento. Tiene como objetivo el asistir a la alta dirigencia estatal, mediante la investigación, asesoría y divulgación de conocimientos y análisis de casos sobre Alto Gobierno; y iv. La especialización en Alta Dirección del Estado(4). Esta es formación avanzada conducente a título académico, mediante el cual se profundizan conocimientos y técnicas especializadas.

Los temas centrales de estudio, para sus primeras promociones, fueron: Modernización y reforma del Estado; Administración pública comparada; Gerencia pública moderna; Análisis de gobierno y de políticas públicas; La nueva economía pública; Política y planificación económica; Liderazgo político democrático; Estrategias y técnicas de negociación y concertación; Teoría y práctica de las macro-organizaciones; y Análisis de las relaciones internacionales y la solución de conflictos. Estos componentes deben facilitar que, con la cooperación mundial y mediante una política concertada, sus labores se lleven a cabo teniendo en cuenta el proceso de internacionalización y las múltiples formas de la globalización.

Calidad de la especialización y de sus egresados. Para su desarrollo académico, se contó con la participación de conferencistas, expertos, investigadores y docentes nacionales e internacionales (especialmente de España, Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y México), que han empleado una metodología de enseñanza-aprendizaje combinando la teoría con la práctica y el trabajo en equipo. Lo proyectado era que en los siguientes años, a partir de su fundación, mediante cuidadosa selección y estructuración, se pudieran institucionalizar la maestría y el doctorado en Alta Dirección del Estado.

A manera de ejemplo, quisiera recordar que, como resultado de un técnico proceso de selección de la primera cohorte de especialistas, tuvimos egresados como: Carlos La Rota, Director de la Academia Diplomática de San Carlos y Embajador; Fulvia Benavides, Embajadora y Asesora; General Henry Medina, Director de la Escuela Superior de Guerra y Secretario General del Ministerio de Defensa; Nidia de Acosta, Presidenta del Consejo Nacional Electoral; Gladys Virginia Guevara, Directora de la Escuela Judicial Lara Bonilla; Juan Carlos Giraldo, Viceministro de Salud; Gloria Hernández Duque, Magistrada Auxiliar del Consejo de Estado; Ernesto Blanco, Asesor Ministerial; y Ana Eloísa Zúñiga, Directora de Protocolo del Congreso de la República, para citar sólo algunos, que respondieron claramente al propósito con el cual la Escuela fue fundada.

Hacia el futuro, sus egresados deben proyectar gobiernos al servicio de la comunidad que, respetando y desarrollando nuestras estructuras democráticas, sean funcionarios con sentido de la historia, comprometidos con Colombia, mediante la prestación de una labor ética, eficiente y eficaz. Ellos fueron formados con calidad, y la mejor forma de administrar con calidad es a través de las personas. Burócratas cualificados, para construir, en unión de tecnócratas capacitados y un pueblo educado en democracia participativa: una Nación justa, pacífica y libre. Nuestros egresados fueron formados para practicar la ética social que los presente como paradigmas de funcionarios públicos, a la manera del fundador de la Institución que fue el Señor Presidente Alberto Lleras Camargo (1945 – 46; 1958 – 62).

Sinteticemos: Sostuvo el Editorial de El Tiempo⁴, “La constitución de la EAG es una muestra de cómo debemos actuar en Colombia, con responsabilidad y sentido de grandeza. Conscientes como estamos de la importancia de impulsar el proceso de modernización del Estado colombiano, la Escuela de Alto Gobierno es una respuesta de nuestro sistema político para avanzar más en la descentralización y el desarrollo institucional; en la regionalización, la planificación indicativa y la democratización...”

Al fundarla, quisimos fortalecer el desarrollo de la administración pública, la profundización de la democracia participativa, la gobernabilidad, el liderazgo político y la formación de estadistas. Según el profesor, tratadista y exministro Diego Younes Moreno⁵, esta ha sido la más importante decisión del Estado en el sector, desde que se fundó la ESAP en 1958.

El futuro de la ESAP y la Escuela de Alto Gobierno. Al leer cuidadosamente la grave situación por la que atraviesa la administración pública colombiana contemporánea, son múltiples los fenómenos que atentan contra su misión: los problemas de la corrupción y la politiquería; las amenazas paramilitares de tipo neofascista; el accionar irracional de las disidencias y la narcoguerrilla; y la necesidad del surgimiento de nuevos líderes políticos y estadistas, comprometidos con la democracia participativa. Por todo ello, se presenta indispensable fortalecer la ESAP y la Escuela de Alto Gobierno. Una Dirección responsable debe recuperar con consagración, los fines sustantivos para los que estas dos instituciones fueron creadas. Ellas son honrosamente públicas y a nivel nacional o regional, no deben ser objeto de apropiaciones privadas por parte de politiqueros sedientos de poder, y desconocedores del papel sustantivo que la ESAP debe desempeñar en la democracia colombiana.

roasuarez@yahoo.com

Referencias

1. Profesor universitario, exministro y tratadista.

2. Téngase en cuenta que, ya en el decenio de los 70, la ESAP otorgó títulos de maestría.

3. Véase la Ley 489 de 1998, arts. 29, 30 y 31.

4. El Tiempo. Editorial, junio 30 de 1997, p. 4A.

5. Estúdiese de Diego Younes (1998), La Esap y el desarrollo institucional colombiano. ESAP Publicaciones. Bogotá, pp. 21-71; 133-149; 227-237; 278-281.

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