Construir democracia

Reflexiones en torno a la ESAP (V)*

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La comprensión de la organización y funcionamiento de las oficinas de los presidentes y de los primeros ministros es tema vigente de la política como arte y como ciencia.

La ESAP y la oficina del presidente. Uno de los aportes originales de la ESAP, dirigidos al fortalecimiento de la democracia, dentro de nuestro régimen presidencial, fue la organización en Colombia del primer evento histórico en torno a la oficina del presidente. Para tal efecto, se contó con la participación de: José Antonio Vargas Lleras, secretario general de la Presidencia; el asesor de la Oficina del presidente francés, Xavier Driencourt; el asesor de la Oficina del presidente español, Gabriel Elorriaga Pisarik; el señor embajador del Reino Unido y exasesor de la Oficina del primer ministro inglés Arthur Leycester-Scott Coltman; el exasesor de la Oficina del presidente de Estados Unidos, Gary Phillip Hughes; los ministros del Trabajo, Orlando Obregón Sabogal y de Transporte, Carlos Hernán López Gutiérrez; el director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Edgar Alberto Santiago Molina; el director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Jaime Cabrera Bedoya; el director del Departamento Administrativo de la Función Pública, Edgar González Salas; y el director Nacional de la ESAP, Hernando Roa Suárez. Los viceministros Juan Carlos Posada, José Noé Ríos, Luis Armando Galvis Valles, Ernesto Guhl Nannetti; el secretario privado de la Presidencia de la República, Juan Mesa Zuleta; varios ministros consejeros de las embajadas participantes; el contador general de la Nación, Edgar Nieto Sánchez; los consejeros presidenciales para las Comunicaciones, Tulio Ángel Arbeláez; para la Política Social, Carlos Castillo Cardona; para el Desarrollo Territorial de Santa Fe de Bogotá, Blanca Isabel Martínez Gaitán; para la Coordinación Interinstitucional, Clara Isabel Pinillos; y para las Fronteras, Jaime Pérez López. La secretaria del Consejo de Ministros, Claudia Michelsen Niño; el asesor técnico de la Dirección del Departamento Administrativo de la Función Pública, Pablo Olarte Casallas; directores y asesores de Ministerios y Departamentos Administrativos; y miembros del Consejo Directivo y altos funcionarios de la Escuela Superior de Administración Pública.

Son objetivos de la presente columna: 1.- Presentar aspectos significativos de las funciones que debe cumplir la Oficina del Presidente. 2.- Facilitar la integración del equipo de reflexión profunda que debe asesorar la gestión del Primer mandatario; y 3.- Propiciar la comprensión de las relaciones entre gobernar y comunicar.

Importancia del tema. Si realizamos un análisis comparado de las decisiones de autoridad contemporáneas, que se toman en el interior de los gobiernos de EE. UU., Francia, Inglaterra, España¹, Japón, China, Venezuela, Brasil y Chile, por ejemplo, encontramos organigramas, procedimientos y mecanismos con diversos grados de complejidad. Así mismo, es notable cómo, gracias a la tecnología comunicativa y a las globalizaciones de los últimos veinte años, las Oficinas de los Presidentes o de los Primeros Ministros, a las que me he referido, se han actualizado y fortalecido. Según la realidad, es evidente que la magnitud de los problemas que el Presidente de Colombia tiene que resolver, es inmensa. Pienso que si se quiere acertar históricamente, no bastan la inteligencia, consagración, capacidad de trabajo y liderazgo. Me inclino a pensar que, si desea acertar históricamente, debe hacerse acompañar de un equipo tecno-político-académico e investigativo de pensadores de reflexión profunda.

Funciones de la Oficina del Presidente. Dentro de ellas podemos destacar: i.- Categorizar las decisiones que acceden al despacho Presidencial y establecer protocolos que garanticen su calidad. ii.- Diseñar, en coordinación con las instituciones respectivas, el manejo del Sistema de Inteligencia y Seguridad del Estado.

iii.- Presentar, en coordinación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), los informes técnicos sobre la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas, con sus correspondientes planes, programas y proyectos². iv.- Sistematizar la labor ministerial e interministerial con la Presidencia de la República. v.- Organizar la Oficina de Comunicaciones de la Presidencia, al más alto nivel tecnológico y profesional, facilitando la comunicación entre el Jefe de Estado y los sistemas políticos nacional e internacional.

Perfiles. El equipo mixto de cualificados asesores, debe estar integrado por expertos que, teniendo formación interdisciplinaria y bajo perfil, estén en posibilidad de apoyar el ejercicio de la gobernabilidad democrática. Enunciemos –con flexibilidad— los perfiles de doce posibles profesionales, no los únicos: i.- Un administrador público, con sólida formación política, experiencia administrativa internacional en el sector y conocimiento del manejo de situaciones de crisis. ii.- Un economista, comunicador social, con visión internacional y conocedor de la problemática de la paz y la solución de conflictos. iii.- Un ingeniero, experto en sistemas, con estudios internacionales y formación en ciencias naturales. iv.- Un médico, especializado en salud pública, con demostrada experiencia política.

v.- Un abogado, conocedor de la contratación estatal y del manejo de las relaciones con el Congreso e instituciones de la rama jurisdiccional del poder público. vi.- Un gestor con experiencia cultural, visión universal y formación política. vii.- Un educador, con altos conocimientos en pedagogía y psicología social. viii.- Un agrónomo, con formación en administración pública, relaciones internacionales y solución de conflictos. ix.- Un arquitecto urbanista, experto en temas ambientales y con formación en políticas públicas.

x.- Un trabajador social, especialista en políticas públicas, con experiencia en la problemática familiar y visión internacional. xi.- Un ingeniero ambientalista, experto en la problemática del medio ambiente; y xii.- Un abogado, experto en derechos humanos a nivel nacional e internacional; y así sucesivamente, según las necesidades propias del ejercicio del poder.

Este equipo, trabajando interdisciplinaria y coordinadamente, debe presentar informes ejecutivos para la toma de decisiones presidenciales. ¿Será clara la necesidad de configurarlo y su utilidad, para enfrentar una crisis con las características originales y el impacto de la actual?

Podría argüirse que conformar este grupo es costoso, si se utilizaran por ejemplo, 4.200 millones de pesos, en estos doce profesionales, por año. Sin embargo, preguntémonos: ¿Cuánto le ha costado, y le cuesta al país, la designación de Jefes de Estado y funcionarios públicos que no estaban adecuadamente preparados para el ejercicio del poder? ¿Cuánto le puede costar a nuestra economía, el manejo equivocado que se ha dado en el proceso de la negociación del TLC? ¿Qué pensaron algunos senadores demócratas norteamericanos, sobre los impactos negativos que podían tener para la economía colombiana, la firma de ese Tratado cómo estaba? (Escúchese la grabación de la W, 7 de junio de 2007, 7:30 a 9:00)³. Complementariamente, estúdiense incisivamente las implicaciones de la carta, de la misma fecha, firmada por los demócratas, incluyendo al candidato Obama, a raíz de la visita del Presidente a los EEUU.

Sigamos: ¿Cuántos billones le han significado al Presupuesto Nacional las decisiones erradas en materia de contratación pública, por ignorancia y/o manejos politiqueros, en el período 1970-2020? ¿Cuánto ha perdido el sector agropecuario colombiano, como consecuencia de las orientaciones de la apertura económica a partir del intervalo 1990-1994? ¿Cuántos billones de pesos se han perdido y/o dejado de ganar, por los errores históricos cometidos en materia de políticas cafetera y petrolera, y del manejo de las relaciones internacionales (1946-2020)? ¿Podrá hablarse de democracia participativa en el siglo XXI, sin disponer de equipos de tecnócratas y burócratas muy bien formados?

La Oficina del Presidente y los buenos gobiernos. Este tema está íntimamente ligado a las distintas formas de organización política. No olvidemos que, a partir de los años noventa del siglo XX, teniendo en cuenta los grandes avances de la cibernética y su impacto en la política, se ha profundizado en la problemática, hasta nuestros días. Hoy se presenta significante, para un presidente demócrata, el que podamos tener un buen gobierno reconocido por la comunidad nacional e internacional. Condensadamente, se entiende que un buen gobierno es: catalizador; comprometido con la ciudadanía; competitivo; organizado por misiones; capaz de concretar resultados; el que está al servicio de la comunidad; emprendedor; preventivo; y descentralizado4.

Gobernar y comunicar. Sabemos hace años que información es poder, y que sin información confiable no es posible un ejercicio eficaz y eficiente del mismo. Científicos, políticos y asesores gubernamentales occidentales, de la más alta categoría (T. Kuhn, M. Mc Luhan, A. Schlesinger, TH. C. Sorensen, K. Deutsch, R. Dahl, A. Touraine, M. Castells, E. Morin, J. Habermas, J. Galtung, Y. Dror, N. Bobbio, M. Bunge, Jeffrey Sachs, J. A. Viera-Gallo, H. Gómez Buendía, F. Rojas Hurtado, E. González Salas, L. J. Garay, F. Leal Buitrago, J. A. Ocampo, E. Pizano, M. Palacios…) han destacado especialmente, desde mediados de los 60′s del siglo XX, la trascendencia que tiene, para la misión y capacidad de gobernar, la función comunicativa.

Me inclino a pensar que, para mejorar esa capacidad, es conveniente reorganizar dicha Oficina. Creo que cuando la política es usada para consolidar la participación societal; fortalecer las instituciones democráticas y el Estado Social de Derecho, contribuye a impulsar los procesos de desarrollo sostenible. Un Presidente que quiera acertar y merecer el reconocimiento histórico de sus gobernados hoy, debe crear condiciones para que la política facilite la comunicación entre los distintos estamentos y la ciudadanía, haciendo efectiva la presencia del gobierno en la vida social y produciendo consensos que impulsen la construcción de sujetos sociales, capaces de concretar un desarrollo sostenible para el país.

Referencias

* Nótese que estas reflexiones surgieron como fruto de la labor teórico práctica del autor, como profesor titular y Director Nacional de la ESAP.

1 En el texto: La Oficina del Presidente (1997). Esap Publicaciones, se encuentra información sobre la estructura de las Oficinas de estos cuatro países.

2 En esta labor, puede ser muy útil el papel que desarrolle la Escuela de Alto Gobierno, de la Escuela Superior de Administración Pública, si se dirige apropiadamente.

3 El lector cuidadoso continuará formulándose preguntas al respecto.

4 Véanse los aportes de Osborn, David, y Gaebler, Te (1994). Reinventando o governo. Enap. Brasília. Ejemplos concretos de estas posibilidades en Colombia, se encuentran en el artículo del autor: “Estado y gobernabilidad”. En: elespectador.com, febrero 8 de 2007.

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