Por: Hernando Roa Suárez

Reflexiones político-democráticas (II) La política: arte y ciencia.

Prescindir de la política es abrir las puertas a los regímenes de facto y dictatoriales frente a los cuales los colombianos hemos demostrado positiva resistencia.

Sabemos que la política en nuestros días es arte y ciencia. Como arte, es el de gobernar para el bien común. Deliberando en esta especificidad, sabemos que la labor política es fundamental para la realización de todo ser humano, en la medida en que es una de las concreciones de su ser social. Porque somos seres sociales debemos realizarnos con los otros; y ello es viable en la medida en que contribuyamos a nuestra realización política. 

Serios pensadores de la talla de Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, San Agustín, Santo Tomás, Dante, Maquiavelo, Lutero, Calvino, Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau, Burke, Bentham, Tocqueville, Jhon Stuart Mill, Hegel, Keynes, Marx, Weber, Lenin, Gramsci, Mao, Kautsky, F.D. Rooselvelt, Freud, Einstein, Adorno, Habermas, Bachelard, Fromm, Rawls, Benjamin, Bergson, Derrida, Lacan, Maturana, Nietzsche, Saussure, Almond, Powell, Coleman, Pye, Dahl, LaPalombara, Winer, Verba, Duras, Žižec… se constituyeron, con sus reflexiones, aportes y tratados, en una de las fuentes sustantivas de la ciencia política. 

Cristalizar la política como arte exige en nuestros días: estudio, dedicación, cuidado, compromiso y conciencia crítica frente a una realidad cambiante que se nos presenta, ingenuamente, como acabada, definida y organizada . Veamos ejemplos precisos y condensados donde estas cualidades fueron practicadas en el siglo XX, en diversas latitudes occidentales. Recordemos, en primer lugar, que CHARLES DE GAULLE fue un gobernante que demostró, desde sus años juveniles, la importancia de combinar el estudio con la inteligencia, la disciplina y el amor a Francia para llegar a ser un estadista y humanista, con magnífico dominio de la palabra hablada y escrita.

Consagrados a la reconstrucción de los ideales cimeros alemanes, es edificante recordar la dedicación de KONRAD ADENAUER, LUDWIG ERHARD y WILHELM RÖPKE, con que actuaron para avanzar en la concreción de su proyecto político designado como “La sociedad formada” (Formierter gesellschaft). ¿Cómo olvidar el cuidado, el pragmatismo y la responsabilidad política con que trabajaron JOHN F. KENNEDY y NIKITA KRUSCHEV en 1961, frente a la crisis de los misiles que amenazó seriamente con desatar la Tercera Guerra Mundial? 

Cuando hacemos memoria del proceso de descomposición de las costumbres democráticas, en que desembocó la dictablanda rojista (1953 - 1957), está para la historia el compromiso con los ideales de la democracia encarnado por el liderazgo político y ético de ALBERTO LLERAS CAMARGO. Él descendió de los riscos Uniandinos para convocar a un proceso que permitió recuperar la institucionalidad y transparencia de que deben estar dotados los procesos políticos.

Y por supuesto, como fue  rememorado en diversos textos y eventos en 2008, tenemos el ejemplo de la conciencia crítica ejercida por el Señor Presidente CARLOS LLERAS RESTREPO  en su ejercicio del poder. (1966-70). Sabemos que se preparó desde joven para gobernar y, conocedor de los graves errores cometidos por sectores elitistas de la política colombiana, elaboró y concretó la más importante reforma político-administrativa del siglo XX (1968), que permitió actualizar al Estado y acercarse con eficiencia y eficacia a la práctica de la política social, diseñando un plan de desarrollo que buscaba la redistribución del ingreso y el fortalecimiento de la más importante institución política.

La política como ciencia, la concibo como la disciplina social que se ocupa del estudio sistemático del Estado; de la problemática de la legitimidad; de la estructura del poder; de la composición de las clases y estratos sociales; de los procesos electorales; del funcionamiento de los grupos de presión; del proceso de la toma de decisiones, de la problemática del liderazgo; de la gobernabilidad; y de la paz y la solución de conflictos, en espacios y tiempos determinados.

Cuando reflexionamos sobre la política, una de las relaciones más importantes y continuas, se da con la comprensión de la problemática de la dominación. El estudio de la evolución política nos indica que, desde las formas iniciales de dominación carismática, hasta las contemporáneas, pasando por las alternativas tradicionales, podemos encontrar que decisiones políticas significativas fueron acompañadas de criterios de verdad o de astutas propuestas que combinaron y combinan aún la falacia y la mentira.

Pensando en los próximos decenios, una de las actividades sustantivas que debe contribuir a replantear el sistema educativo, en general, y el universitario, en particular, es la política. Cuando la política es usada para consolidar la participación societal y fortalecer las instituciones democráticas, contribuye a impulsar los procesos de desarrollo.

Plantear la vida política, como sistema de respuesta dinámico, es útil para facilitar la inter y transdisciplinariedad de lo socio-político, así como para formular relaciones entre el sistema político y los ambientes nacional e internacional. El análisis de los grados de comunicación interna de este sistema es clave para entender la vida política como uno de respuesta dinámica.

Desde el punto de vista histórico y pedagógico, lo recomendable es que desde la niñez, en los hogares y en los colegios se dé formación política con el ejemplo y con prácticas democráticas que faciliten el aparecimiento, en la arena política, de ciudadanos con conciencia participativa. Y también, que en todos los programas académicos se enseñe la política como arte y ciencia y facilitemos la eclosión de nuevos liderazgos. Ellos emergerán, especialmente, de nuestras universidades. Serán los nuevos profesionales, constructores del bien común y de una visión solidaria de la existencia y del Estado, los que agencien proyectos comprometidos con la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayor parte de la población.

La política, como arte y ciencia, está a la orden del día para facilitar la toma de consciencia de la gravedad del momento político de nuestros días, y del papel protagónico que la civilidad debe tener en el país. Prescindir de ella significa abrir las puertas a los regímenes de facto y dictatoriales, frente a los cuales los colombianos hemos demostrado positiva resistencia.

Hay que fortalecer el Estado y desarrollar la democracia participativa; estar muy atentos al desarrollo del pensamiento de los sectores académicos, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales; hay que abrir la democracia con dimensión de profundidad y visión internacional.

No temamos a las crisis; ellas frecuentemente han facilitado la eclosión de pensadores de reflexión profunda, de teorías, de nuevas organizaciones y coaliciones políticas; y de novedosos liderazgos. La próxima columna se ocupará de antipolítica, Estado y gobernabilidad democrática. roasuarez@yahoo.com

Lecturas iniciales. ARISTÓTELES. (1986). Política. Alianza Editorial. Madrid. pp. 41-66. BOBBIO, Norberto. (1993). Igualdad y libertad. Paidós. Barcelona. pp. 70-79; 117-123; 126-139; 151-154. ROA SUÁREZ, Hernando (2010). La política: arte y ciencia. gs impresores. Bogotá. pp. 12-26. WEBER, Max (1973). Ensayos sobre metodología sociológica.

Referencias

[1] Véase del autor: (2010) La política: arte y ciencia. gs impresores. Bogotá. pp. 12-23.

[1] Lleras Restrepo, Carlos. (2008). Obras selectas. Esap, Bogotá. 5 tomos.

 

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