Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Reflexiones sobre las carreteras y el tránsito

Aprovecho generalmente los viajes por carretera para mirar lo que pasa y lo que se podría hacer para mejorar las cosas, y en mi cabeza voy pensando y analizando posibilidades y cambios.

 Lo primero es que las vías no están en buen estado y dejan mucho que desear carreteras importantes para el desarrollo de nuestro país. Y es que desde el gobierno pasado hay un rezago grande en la inversión y en la ejecución de la infraestructura vial. Retraso que afecta no sólo la movilidad sino la competitividad, más aun cuando se vienen firmando tratados de libre comercio.

En este gobierno se avanza en la ejecución, pero todavía se está lejos de lo deseado, tal como he tenido recientemente oportunidad de comprobar al transitar en vías como Palmira-Buenaventura y Buenaventura-Cali, por donde llega gran parte de la carga de este país. E igualmente sucede en la ejecución de vías cruciales como Bogotá-Melgar-Girardot, que está en construcción y en la que ya hay grandes trayectos de doble calzada, pero que se están quedando pequeños para el volumen de carros, camiones y buses.

Y sin ser experta en la materia, entiendo que el sistema de concesiones y pago a través de peajes ha sido importante como mecanismo de financiación, pero a veces deja mucho que desear. Se ven algunas inversiones en las carreteras ya mencionadas pero en otras, como Girardot-La Mesa-Bogotá, sólo se ve un mantenimiento escaso y mucho menos se ve que se programen futuras ampliaciones de la vía. Y es que el sistema debería contemplar esa situación, pues no es sólo el mantenimiento y construcción, sino que se debería ir más allá y comprar los terrenos de posibles ampliaciones antes que construyan sobre ellos y sea más costoso adquirirlos. ¿Hasta qué punto serviría una ley, como sucede con los ríos, que son del Estado los 15 metros al lado de la vía?

Además de los aspectos de inversión y desarrollo vial es importante, con el fin de hacer más eficiente el tráfico y prevenir accidentes, una mayor educación ciudadana sobre normas de tránsito y comportamiento vial. Y es que es necesario que quienes las transitan conozcan y practiquen normas elementales como que el carril central es rápido y se usa para avanzar, que se deben usar direccionales para moverse de un carril a otro, entre otras normas. Son necesarias para evitar accidentes.

En este sentido vale la pena analizar el tema de las motos, que son causa de múltiples accidentes. Primero, éstas son cada vez más numerosas; segundo, no ceden el paso; tercero, les encanta hacer zigzag entre vehículos y en las vías nacionales entre buses o camiones. Y es que cada vez se venden más motos, pues son relativamente baratas frente a un carro, gastan menos gasolina, no tienen restricciones de pico y placa en las ciudades, la licencia de conducir es más sencilla y no pagan peajes en la vía. Pero si bien tienen derechos, tienen responsabilidades.

Las reflexiones son numerosas y los viajes siempre son útiles para pensar y soñar en algo mejor y, en este caso, en el desarrollo de la infraestructura vial y la eficiencia.

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