Por: Hernando Roa Suárez
Construir democracia

Reflexiones sociopolíticas contemporáneas (III): propuestas

Los demócratas debemos concretar alternativas que nos permitan construir una sociedad equitativa, pacífica, libre y en vía de concretar un proceso de desarrollo sustentable.

Con esta columna inicio la presentación de propuestas para enfrentar los desafíos de la crisis política contemporánea, en medio de un proceso electoral en curso que culminará en 2018. Cuando nos acercamos a la realidad política colombiana contemporánea ¿será que hemos de ignorar las falencias de nuestra democracia? No. Con argumentos válidos, los demócratas objetamos las formas de corrupción practicadas por la mayoría de los partidos, movimientos políticos, y empresas electorales vigentes. Cuestionamos los grandes errores cometidos en el manejo del narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo y sus diversas combinaciones, especialmente en el intervalo 1970-2017. Somos conscientes de que en lugar de debilitar la política y los partidos y movimientos, lo que hay que hacer es actuar con responsabilidad histórica: reconstruir la política y los partidos.

Teniendo en cuenta la complejidad de la realidad, deben evitarse los planteamientos simplistas, unilaterales y dogmáticos para el abordaje del proceso político nacional en el contexto latinoamericano y mundial ¿Qué hacer? Esbocemos veinte propuestas en las que podemos participar y contribuir con consagración y conciencia crítica. Para su lectura adecuada, me permito recomendar su análisis en forma correlacionada, para comprender la magnitud y viabilidad de las propuestas que estamos invitados a estudiar.

1. Tener como referente la Constitución del 91, lo que implica la concreción de una ciudadanía con derechos y deberes, y profundizar los desarrollos constitucionales en torno a lo que significa el Estado social de derecho.

2. Enfrentar los graves problemas generados por la crisis de la justicia, la expansión de la corrupción, los residuos guerrilleros, el paramilitarismo, el narcotráfico, la delincuencia organizada, y las bandas criminales y sus diversas combinaciones, con: el poder del Estado; de la política, la juridicidad y los valores éticos actualizados.

3. Seguir utilizando todos los mecanismos al alcance del Estado de derecho para cristalizar el proceso de paz implementando el Acuerdo del Colón, fundados en la justicia social, según las condiciones específicas de Colombia, hoy (septiembre 2017).

4. Buscar puntos de consenso en torno a la verdad, la justicia, la reparación, la reconciliación y la no repetición en relación con las víctimas de los paramilitares, de los grupos guerrilleros, de las bandas criminales y de todos los actores participantes en el conflicto.

5. Trazar, desde los preceptos del Estado social de derecho, políticas de Estado que nos permitan garantizar, a todos los colombianos, los derechos fundamentales consagrados en la Constitución.

6. Fortalecer el Estado teniendo en cuenta que es la institución jurídico-política que, integrada por los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral, es la racionalizadora de los intereses generales. Nuestro Estado no hay que debilitarlo como se ha hecho en el intervalo 1970-2017, salvo excepciones, sino modernizarlo mediante la articulación técnica de los procesos de descentralización; regionalización; planeación participativa indicativa; y democratización.

7. Consolidar y apoyar la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía y la Contraloría General, para que cumplan eficaz y eficientemente con sus responsabilidades constitucionales. Conviene replantear la estructuración y el papel de todas nuestras cortes. Debilitar estas instituciones también facilita el advenimiento de regímenes dictatoriales o semidictatoriales.

8. Definir si es el momento preciso para organizar un régimen semipresidencial o parlamentario y estudiar la cualificación del proceso de selección y elección de los miembros del Congreso colombiano.

9. Replantear el proceso de la toma de decisiones en la Oficina del presidente, como corresponde al desarrollo político y científico-tecnológico de un régimen presidencial en el siglo XXI.

10.  Desarrollar la misión y la visión de la Escuela de Alto Gobierno de la Escuela de Administración Pública, constituida para la formación cualificada de los más altos funcionarios del Estado y retomar el prestigio alcanzado hasta 1998, gracias a 40 años de inversiones, y desarrollos históricos de nuestro Estado.

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* Miembro de La Paz Querida.

Lecturas iniciales DROR, Yehezkel (1994). La capacidad de gobernar. Cartagena de Indias: Club de Roma. Círculo de lectores. GARCÍA, Mauricio y otros. Impacto constitucional e institucional. En: LOPEZ HERNÁNDEZ, Claudia (Ed.) (2010). y refundaron la Patria… Debate. Bogotá. pp. 426-457. HELLER, Herman. (1977). Teoría del Estado. FCE. México. pp. 19-82; 141-298. LEAL, Francisco (1989). Estado y política en Colombia. Siglo XXI. Bogotá. pp. 41-65; 187-337. HOYOS Vásquez, Guillermo (1994). Derechos humanos, éticos y morales, en: Escuela de Liderazgo Democrático. Viva la ciudadanía/Fundación Social/Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá. MATURANA, Humberto (1996). El sentido de lo humano. Dolmen Ediciones. Santiago de Chile. pp. 39-87; 295-334. PÉREZ ESCOBAR, Jacobo (1997). Derecho constitucional colombiano. Temis, Bogotá. pp. 149-243. ROA SUÁREZ, Hernando. (1999). Estado y gobernabilidad. FESCOL. Bogotá. pp. 10-48; _______, (1997). La reforma del Estado y la gobernabilidad. Guadalupe. Bogotá. pp. 25-44: 199-209. ______, (2012). COLOMBIA POLÍTICA. Ensayos y escritos. Javeriana-Ibáñez. Bogotá. pp. 39-58. UNGAR, Elizabeth Et al. Reformas políticas y reelección. ¿La legitimación de la parapolítica? En: LOPEZ HERNÁNDEZ, Claudia (Ed.) (2010). y refundaron la Patria… Debate. Bogotá. pp. 389-426. Compleméntese con las lecturas mínimas de la próxima columna.

 

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