Construir democracia

Reflexiones sociopolíticas (II): el Estado

Noticias destacadas de Opinión

El Estado en Colombia es la institución jurídico-política racionalizadora de los intereses generales que, a través de los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral, institucionaliza y dinamiza sus funciones para facilitar la gobernabilidad democrática.

Teniendo en cuenta que en términos contemporáneos, desde el punto de vista de la ciencia política, la conceptualización teórico-práctica más significativa es el Estado dedicaré a ella las presentes reflexiones sociopolíticas.

Ante una crisis política, con las características de la actual, estamos invitados a tomar distancia y a pensar -con dimensión de profundidad-, en el destino de la democracia colombiana. Así mismo,  debemos ser previsivos y adelantarnos a los acontecimientos. Notemos que quienes se han enriquecido ilegalmente entre 1970-2020, especialmente en los últimos decenios (paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes, politiqueros y sus diversas combinaciones), mediante el empleo de las armas, las amenazas, el tráfico de influencias, la astucia, y ante la falta de presencia del Estado (“tenemos más territorio que Estado”), van a seguir dando sus batallas y ejerciendo su poder para continuar usufructuando la riqueza y capacidad, ilegítimamente adquiridas.

Invito entonces al lector a leer y releer correlacionando las siguientes reflexiones en torno al Estado, y elaborar sus propias conclusiones para la acción, según las problemáticas trabajadas. Confío en que en ellas encontraremos aportes fecundos para seguir el difícil camino de fortalecer nuestras instituciones democráticas y salir -con esperanza-, de la situación que estamos atravesando en nuestro tiempo. Leamos con conciencia crítica:

1. Al pensar en desarrollar la modernidad en Colombia, se presenta fundamental que el Estado ejerza sus funciones mediadora y reguladora permitiendo cristalizar la gobernabilidad democrática.

2. Si queremos acertar en la formulación e implementación de la reforma del Estado, tenemos que conocer muy bien el contexto de la América Latina, Norteamérica, China, la Unión Europea, África, Japón y del grupo de países emergentes de Asia.

3. Recordemos que, según sea el concepto que tengamos del Estado, vamos a estar en presencia de proyectos neoliberales o socialdemócratas, individualistas o solidarios; partidarios del status quo o de los procesos de cambio social.

4. Es necesario, por lo tanto, un ente interventor que racionalice el interés general, que defina políticas públicas graduadas hacia la apertura de oportunidades de desarrollo humano sostenible, con perspectiva de género y participativo desde los ámbitos locales y regionales.

5. El manejo del Estado y de las nuevas relaciones entre los sectores público y privado, implica saber hacia dónde se va, cuál es el proyecto que tenemos y cuál es el tipo de sociedad que estamos construyendo. Frente al proceso de reconfiguración mundial hay que emprender transformaciones que apunten a la sociedad global y no sólo a la instancia económica.

6. El concebir el Estado como institución jurídico-política racionalizadora de los intereses generales implica un cambio en la racionalidad y operatividad política, administrativa, económica, técnica y financiera del mismo1. La concreción en Colombia del proceso de modernización implica un desarrollo articulado: la descentralización, la regionalización, la planeación indicativa participativa y la democratización dentro de un Plan de Desarrollo centrado en lo humano. Para ello debemos preparamos. Si los planes de desarrollo futuros y las políticas de nuestro Estado no se orientan en el anterior sentido percibo un alto peligro para la estabilidad democrática y entrevería entonces, el reaparecimiento de formas dictatoriales para el mantenimiento del orden-desorden, como ha ocurrido paradigmáticamente en Venezuela en los últimos decenios.

7. La capacidad tecnopolítica del Estado debe ser actualizada para la adecuada formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas. Dentro de un régimen presidencial como el colombiano es indispensable el fortalecimiento actualizado del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, de la Escuela Superior de Administración Pública y de la Escuela de Alto Gobierno.

8. Servir con calidad en el interior de las organizaciones estatales es tener sentido de la historia, saber que se están administrando bienes públicos y que se está trabajando con personas, no con objetos intercambiables y desechables.

9. No olvidemos que: sin Estado de Derecho no habrá democracia, ni paz estable, ni duradera y creativa.

10. Conocemos que la Constitución es la Ley de leyes y, si deseamos reconstruir la nación con dimensiones profundas hay que hacerlo dentro de sus preceptos.

11. Colombia y los regímenes latinoamericanos democráticos deben organizar el diseño, la aplicación y la evaluación de políticas de Estado que permitan prevenir y reprimir a quienes delinquen, por altos que sean sus cargos o designaciones; es indispensable enfrentar eficazmente la corrupción. 

12. Nuestro país y los estados latinoamericanos democráticos están convocados a racionalizar el interés público, y a definir políticas graduadas hacia la satisfacción de las necesidades fundamentales de la mayoría de la población en el ejercicio de sus derechos.

roasuarez@yahoo.com

__________________

Referencias                                                        

1. Amplíese en: Garay, Luis Jorge. (2002), Repensar a Colombia. PNUD, Bogotá, pp. 25-65; 67-129.

Bibliografía mínima inicial

ARISTÓTELES. (1986). Política. Alianza Editorial. Madrid. pp. 41-66.

BACHELARD, Gastón. (1973). El compromiso racionalista. Siglo XXI. México. pp. 35-43; 129-142.

CARRILLO FLÓREZ, Fernando. (2017). Constitución Política de Colombia. Procuraduría Ciudadana. Carlos Mario Molina editor. Imprenta Nacional de Colombia. Bogotá, pp. 267-276.

CHAPARRO, Fernando. (1999). De la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. En: ¿Para dónde va Colombia? Tercer Mundo-Colciencias. Bogotá. pp. 252-258. DROR, Y. (1994). La capacidad de gobernar. Círculo de lectores.  Club de Roma. Cartagena de Indias. pp. 77-82; 277-306; 363-378.

EBENSTEIN, William. (1965). Los grandes pensadores políticos. Revista de Occidente. Madrid. pp. 339-417; 433-641; 658-723.

 ECHANDÍA, Darío (1981). Obras selectas. Banco de la República. Bogotá. Tomo I, pp. 225-303; Tomo II, 86-91; 116-137. Tomo III, 17-25; 120-152. Tomo IV, 117-125; 167-173; 245-264.

GARCÍA, Mauricio. (2005). “Democracia y Estado social de derecho”. En: La reforma política del Estado en Colombia. Cerec-Fescol. Bogotá. pp. 203-227.

HABERMAS, Jürgen. (1989). Teoría de la acción comunicativa. Cátedra. Madrid. Vol. I. pp. 82-99; 136-146; Vol. II. pp. 169-215; 527-573.

LEAL BUITRAGO, Francisco. (2006). En la Encrucijada. Norma. Bogotá. pp. 11-24; 513-544

ROA SUÁREZ, Hernando (1998) Temas políticos contemporáneos. Esap Publicaciones, Bogotá. pp. 25-35; 123-167. (2007) Construir democracia. En: elespectador.com. Periodismo de opinión. gs Impresores. Bogotá. pp. 75-90; Prólogo al texto de Diego Younes (1998) La Esap y el desarrollo institucional colombiano. 40 Años. Esap publicaciones. Bogotá, pp. XIII-XXII.

Comparte en redes: