Por: Uriel Ortiz Soto

Reforma política debe ser estructural

La Reforma Política que con justificada razón y para bien del país acaba de hundirse en el Senado de la República, fue debatida en varios foros de participación ciudadana y audiencias públicas; en ambos escenarios recibió importantes acotaciones por la cantidad de falencias que presentaba su articulado.

La figura de la silla vacía que tanto debate causó antes de la votación final no estaba contemplada en el proyecto original; fue consecuencia del fenómeno de la parapolítica, lo que llevó a varios congresistas a incorporarla, que si bien puede ser figura importante en el futuro para depurar los vicios de corrupción en la actividad política choca contra el espíritu mismo de la Constitución del 91 que establece muy claramente en sus artículos 171 y 176 el número de Senadores y Representantes respectivamente.

Al día siguiente del entierro de la reforma, el ejecutivo presentó al país la Junta de Notables, de la cual se venía hablando con anterioridad, conformada por personajes muy importantes de la vida nacional, pero que infortunadamente no tienen el reconocimiento de los diferentes sectores de la sociedad. Se tiene previsto, según Directiva Presidencial, que la comisión designada deberá presentar para el 20 de Julio del presente año, el proyecto de Ley respectivo. Según entendidos en estos menesteres y políticos de vieja data que ya se encuentran en receso, el gobierno ha debido concertar este grupo de notables con todos los sectores de la vida nacional, con el fin de promover una Reforma política Estructural, de acuerdo a las exigencias del momento y como lo reclaman con urgencia los Colombianos.

Hay que ser conscientes y de acuerdo a como están las cosas; con casi medio congreso cuestionado por la para - política y la Farc política; sin contar los Concejos Municipales y las Asambleas Departamentales, que en buena parte se encuentran en las mismas condiciones, y sin anotar los graves casos de corrupción a nivel de municipios y departamento; el país requiere de una reforma de mucho calado y de mucho fondo. Pretender que un grupo de siete notables, vaya a solucionar desde sus bibliotecas y centros de consulta los gravísimos problemas que se presentan en el aparato electoral del país, es venturado y poco práctico.

En la Reforma Política Estructural, además de contemplar la reorganización del los partidos, y fijar normas muy claras para el desarrollo de las elecciones, se requiere crear conciencia ciudadana y otorgar estímulos a  quienes ayuden a construir democracia participativa. En todo este proceso deberán estar involucrados: empresarios, industriales, comerciantes, estudiantes, sindicatos, centros académicos y de investigación, ONG nacionales, el sector agropecuario, la Iglesia y en fin, toda organización jurídica que tenga en una u otra forma que ver con la promoción y desarrollo del nuevo país. Considero que ninguna organización de las anteriormente mencionadas, debe ser indiferente, puesto que de serlo, sería continuar cohonestando con los vicios de corrupción política, con el posterior caos administrativo para el país y sus propias empresas.

No debemos olvidar que de la pureza del sufragio, depende también la transparencia de los actos administrativos que rigen en todos los aconteceres la vida: nacional, departamental y municipal. Esperamos que la Comisión de Notables, designada por el Ejecutivo a dedo, cumpla con una de las funciones más delicadas de los últimos tiempos, como es la de entregar al país, un estatuto electoral, que nos permita acudir a las urnas con entusiasmo y con la absoluta seguridad de que nuestra participación no continuará siendo una  burla como lo ha sido en los últimos tiempos.

No olvidemos que es obligación del Estado, garantizar a sus gobernados, unas elecciones limpias y transparentes y lo más importante, responder a los electores por la: idoneidad moral y jurídica de los elegidos. No podemos continuar con el juego, deshonesto y folclórico de: elija ahora y demande después.   

Sólo las propias comunidades saben, lo frustradas que quedan y los perjuicios que reciben, cuando de muy buena fe votan por determinado candidato y a los pocos días de haberlo elegido, resulta inhabilitado, o huyendo de la justicia.

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