Por: Hernán Peláez Restrepo

Refresca

En medio de tantas idas y venidas del fútbol nuestro y en general en Suramérica, refresca el ambiente observar detalles en la Eurocopa, cuyos mejores partidos están aún por verse.

El cumplimiento en los horarios, el estado de los campos, donde es imperdonable no intentar jugar bien; la seriedad de los jugadores en aceptar decisiones, a veces tan equivocadas como las vistas en el torneo local. La lealtad de los jugadores en ir a disputar el balón, la ausencia de jugadores apegados a la simulación y al engaño hacia el juez. Y ante todo, la celebración moderada de un gol conseguido. Nada de acciones circenses ni cosa parecida.

Cosa distinta es la evaluación de los juegos en sí, donde algunos realmente son malos, y más preocupante la escasez de jugadores talentosos o de inventiva. Hay disciplina táctica o como se quiera llamar el funcionamiento de las terribles líneas de cuatro, donde ocho jugadores están preocupados por defender a su arquero y garantizar la permanencia del técnico.

Una de las conclusiones claras es que las selecciones en la Eurocopa están por debajo de los equipos que juegan los campeonatos locales. La mezcla de jugadores, con preferencia de extranjeros, ha convertido los campeonatos de casa más entretenidos y competitivos si se quiere. La torre de babel que se encuentra en equipos como el Manchester United, Chelsea, Lyon, Real Madrid o Inter, por citar algunos, dista mucho del nivel de la Eurocopa. Por eso la misma Fifa quiere para los europeos implantar una fórmula matemática de 6 más 5, donde los seis serían nacidos en el país de origen del equipo y los restantes cinco de otros lados.

Sin embargo, la Fifa no podría estar por encima de la libertad de trabajo otorgada a la comunidad europea, donde hay libre circulación y facilidad de trabajo para los nacidos en europa. Es evidente que la intención de Fifa es robustecer el juego de las selecciones. Los casos de Alemania y Francia, con cantidad enorme de jugadores africanos, atenta contra la conformación de las selecciones.

Colombia llegó a tener equipos formados en su totalidad por extranjeros y bastaría recordar los casos del Cúcuta, Pereira y Boca de Cali. Se logró de a poco ir reduciendo su presencia hasta casos ya extremos como el que estamos viviendo, donde pocos vienen, aunque la razón sea de tipo económico.

 

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