Por: José Manuel Restrepo

Reinventando la educación en economía

Siendo estas las páginas de la sección económica, es justo reconocer y destacar la obra, impronta y memoria de quien ha sido para muchos el padre de su formación económica, y para otros más uno de los “sabios” que han tenido la economía colombiana.

Se trata de Manuel Ramírez Gómez, ingeniero de base pero con formación posgradual en economía de Yale y los Andes. Un verdadero ejemplo de “maestro de maestros”, que le heredó al país un numeroso y valioso grupo de “jóvenes investigadores” que hoy son actores de política pública o inspiradores de muchas de las decisiones económicas.

Un ejemplo además de que la autoridad académica no es el resultado de un alto cargo público necesariamente, sino del conocimiento y la sabiduría que se aprenden haciendo investigación pertinente con honestidad intelectual, con amplitud de mente, con independencia, con inteligencia, con creatividad y con ideas y propuestas que han permitido el éxito de políticas y estrategias de entidades como DANE, DNP, Banco República, Minhacienda y las facultades de Economía de varias universidades (destacándose las de los Andes y del Rosario). Con su muerte se apaga la vida de un hombre que ha construido y dejado huella y que será siempre recordado con cariño, admiración y respeto por muchos quienes desde ya lo extrañamos.

Al recordar al maestro, bien vale la pena leer y releer un estudio de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, recientemente publicado (abril del 2014) , bajo el título “Economics, Education and Unlearning”. Dicho texto hace un sugestivo análisis sobre las preocupaciones de distintas universidades en el mundo sobre la enseñanza en la ciencia económica.

El análisis deja ver que hemos equivocadamente creído que la enseñanza económica se somete a una sola manera de ver a esta ciencia. En particular, la crítica es a creer que la perspectiva neoclásica es “la manera” como debería enseñarse, relegando asuntos centrales de los temas éticos, políticos, sociológicos e históricos a asuntos marginales o de menor importancia. En otras palabras, creer que la economía se puede ver exclusivamente desde una única forma de pensar. Esta realidad está limitando la educación económica a un problema técnico, con muy poco lugar a la parte “social y humana” de la ciencia económica y maximizando lo “cuántico” de dicha ciencia. No se trata de que sea una u otra, pero sí significa dar una verdadera formación universal y diversa, cuando se trata de enseñar economía.

El asunto es que la ciencia económica, a diferencia de otras ciencias, estudia al hombre en sociedad y lo hace para encontrar respuestas que generen mayores niveles de bienestar a esa misma sociedad. Es una ciencia en donde el ser humano es sujeto y objeto de su estudio, y donde no podemos dejar de perder esta perspectiva. A manera de ejemplo, el análisis de política pública es tan complejo que requiere un pensamiento bastante más universal.

Dentro de las recomendaciones del estudio vale destacar la necesidad de incluir, además de la escuela clásica o neoclásica, escuelas como la austriaca, poskeynesiana, feminista, psicológica, ecológica, institucional, neomarxista, entre otras. La necesidad de diseñar cursos que desarrollen la capacidad de análisis crítico en los estudiantes y a evaluar las consecuencias éticas de las políticas económicas. La urgencia de volver a enseñar en detalle la historia del pensamiento económico y la historia económica, con un sentido crítico y analítico, entre otras, para no repetir los errores de la historia reflejados en situaciones como las crisis financiera más reciente. Cuidar no sólo la tarea investigativa desarrollada en las facultades de economía, sino la forma como se enseña esta ciencia y la manera como los estudiantes logran realmente “engancharse” con su aprendizaje (nuevas metodologías didácticas y pedagógicas).

El argumento es que frente a crisis tan severas, y los debates que se han propuesto al sistema capitalista, y ante la ausencia de modelos alternativos, es urgente formar una nueva generación de economistas y hacedores de política pública con mente mucho más abierta y dispuesta a encontrar salidas distintas a las tradicionalmente probadas que han demostrado ser ineficaces.
Para esta reflexión nos hará falta la brillantez y mente humanista de un Manuel Ramírez.


José Manuel Restrepo Abondano *


[email protected] /@jrestrp

505378

2014-07-19T22:00:00-05:00

column

2014-07-19T22:00:07-05:00

none

Reinventando la educación en economía

39

4566

4605

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Manuel Restrepo

La competitividad se construye en conjunto

Una despedida de esta casa

Hacia un acuerdo nacional