El país de las maravillas

Reinventándose

Que se han reinventado, nadie lo puede negar. Son la encarnación misma del emprendimiento. Camaleones de oficio que no entienden de cuarentenas, aislamientos o pausas de ninguna índole. No conocen las incómodas sensaciones de los escrúpulos y para cada ocasión tienen un arsenal de respuestas y, cómo no, una tabla de valores ad hoc.

Son capaces de confundir fondos para la paz, para la supervivencia de algunos crédulos de los acuerdos –que todavía los hay–, con un kit cosmético para lavatorios de caras e imágenes en medio del virus del descreimiento y la desconfianza.

Han convertido un soso magazín televisivo en fábrica de noticias y a un político desangelado y caído en desgracia en maestro de ceremonias de las que, por razones de optimismo insuflado, quieren excluir las fúnebres.

Son de la misma estirpe de quienes se sienten con derecho a utilizar ahorros que garantizan el sagrado derecho a la pensión para convertirlos en flujo de caja, que es como denominan ahora la discrecionalidad para girar, antes que los atenidos, que aquí son legión, se organicen y se les dé por priorizar.

Pueden convertir un mísero mercado en una millonaria ayuda a los más vulnerables, que casi siempre son también los más desagradecidos que los culparán de elevar costos.

Ni se ruborizan por utilizar giros externos para la lucha contra el narcotráfico con el fin de “chuzar”, espiar o perfilar, y otros verbos hurtados a albañiles y peluqueros, a todo el que ose ejercer actividades de súbito prohibidas como preguntar o cuestionar.

Alardean, sin vigilancia o control, de espíritu paternalista por reconfigurar apoyos financieros a campesinos desarrapados y confundidos en fondos de inversión para inversionistas visionarios que sí saben para qué es la plata.

No se detienen. Pronto veremos cómo, poseídos del espíritu de la innovación, convertirán reos en víctimas, empresas ajenas y quebradas en fondos de solidaridad pública, y el empleo formal en un lujo que ofende la situación de la mayoría de compatriotas… Hasta que encontraron la manera de refundar la patria.

www.mariomorales.info y @marioemorales

 

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