Por: Gonzalo Hernández

A reivindicar la paz

La disidencia de las Farc –comandada por negociadores del proceso de paz– tomó por sorpresa al país a pesar de la certidumbre de que la implementación de los acuerdos pasaría por las más serias dificultades.

El anuncio de la conformación de ese grupo desalienta y preocupa. Se habla de “vientos de guerra” (título de la edición dominical de El Espectador), que ese grupo busca acciones de impacto en las ciudades y que la paz puede sufrir un golpe rotundo si otros excombatientes siguen los pasos de la disidencia.  

Por otro lado, el anuncio parece delimitar mejor las posiciones radicales frente a los acuerdos, incluso las de los excombatientes. La oposición a los acuerdos, que en realidad siempre han sido varias oposiciones, va perdiendo su capacidad de mimetizarse y crear confusión en los grupos que sí defienden con convicción el proceso de paz como un mecanismo viable para reducir la intensidad del conflicto armado. La depuración da mayor claridad a los ciudadanos sobre quién es quién y les permite tomar mejores decisiones políticas, sin estigmatizar con generalizaciones que polarizan.

El partido político FARC, que ha confirmado su compromiso con los acuerdos de paz y que ha rechazado con fuerza la decisión de la disidencia, tendrá probablemente menos resistencia en un país al que le ha costado mucho confiar en los acuerdos. El discurso del presidente Duque, por ejemplo, fue muy claro al ratificar que aquellos excombatientes que respeten la legalidad contarán con las garantías definidas en los compromisos asumidos por el Estado colombiano.  

La reacción política ante el anuncio de la disidencia hizo olvidar por un momento la fuerte polarización que vivimos. Miembros de diferentes partidos manifestaron que la mayoría de los excombatientes –más del 90%– están del lado de los acuerdos y reivindicaron su apoyo a la solución política y pacífica al conflicto armado. En medio de la preocupación por el anuncio de los disidentes, este tipo de declaraciones son claves para un proceso de paz que tendrá una etapa larga de maduración.

Por supuesto, el asunto de la disidencia es muy delicado. Su efecto sobre el proceso de paz no es aislado. El impacto de la disidencia puede amplificarse en el panorama que incluye ya el asesinato de los líderes sociales y el descontrol de los cultivos ilícitos –temas en vilo de los acuerdos–.

Por eso, la implementación de los acuerdos, que va mucho más allá de la desmovilización, necesita acelerarse para proteger la legitimidad de la solución institucional al conflicto armado. La paz debe reivindicarse una y otra vez, en especial cuando llegan los golpes más severos.

No dejemos que los acuerdos, como un mecanismo viable para empezar a tener paz, se extingan antes de darles una oportunidad clara. Ya han dado buenos resultados: reducción del número de muertos y el compromiso de la mayoría de los excombatientes de respetar lo pactado. Es el momento de poner a andar en serio la construcción de la paz en nuestro país.

Estamos en la Semana por la Paz: “soy y somos territorio de paz”.

Coletilla. Si usted tuviera que votar de nuevo en el plebiscito, con toda la información que tenemos hoy –lo bueno y lo malo–, ¿lo haría por el Sí?¿Le daría una oportunidad a los acuerdos y los reivindicaría?

* Ph.D. en Economía, University of Massachusetts-Amherst. Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co/blogs/gonzalohernandez/).

879184

2019-09-02T00:00:48-05:00

column

2019-09-03T08:45:26-05:00

jrincon_1275

none

A reivindicar la paz

20

4001

4021

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gonzalo Hernández

Fajardo, Petro y una derecha desgastada

Un reto para los adivinos

Tasa de cambio real competitiva y estable

Si se cae

Plan Marshall en Colombia