Por: Humberto de la Calle

Rejuvenecimiento constitucional

HAY QUE RECONOCER QUE AL CAbo de dos décadas, la Constitución ha presentado algunas fallas. Por fortuna, en aspectos funcionales que no demeritan la columna vertebral de un cuerpo de normas que ha significado un notable avance en el crecimiento del Estado de derecho en estos andurriales.

¿Qué debemos hacer quienes estamos vinculados al nacimiento de la Constitución y empeñados en su defensa?

Algunos temen que por la vía de las refacciones menores, los enemigos de la Carta —que los hay— aprovechen la coyuntura y promuevan la resurrección de la Regeneración de Núñez. Sostienen que la mejor respuesta a esta hipotética actitud reaccionaria es darle un portazo a toda propuesta de enmienda.

Es una actitud peligrosa y contraproducente. Negar la necesidad de ajustes terminará creando una represa que, esa sí, puede derrumbar todo el andamiaje progresista.

Por el contrario, el mejor acto de defensa es prepararse para el proceso de rejuvenecimiento de la Constitución, quitándole precisamente ciertas manchas y arrugas.

Algunos temas:

Es indiscutible que la incidencia de las cortes en elecciones extrañas a la Rama Judicial ha resultado nociva. Ha contaminado la justicia, ha generado “bancadas” en el interior de la Rama y ha impulsado el germen de la politización con resultados nefastos.

Regalías: La idea parecía buena. Como la explotación de los recursos no renovables, precisamente por serlo, significaba una pérdida patrimonial de las regiones productoras, éstas debían ser indemnizadas reinvirtiendo allí una alta proporción de las regalías. Además, estas zonas correspondían por accidente geográfico a las más atrasadas del país, lo cual permitía matar dos pájaros de un tiro: reparación y equidad.

Pero unas cosas no funcionaron y otras cambiaron. En las regiones destinatarias de las regalías se enseñoreó una corrupción bíblica, que ha sido imposible de controlar. Y, además, una profunda modificación de la estructura económica trasladó su centro de gravedad a la minería y los recursos no renovables. El resultado ha sido una pérdida neta de recursos y un desbalance nacional que ha transmutado las regalías, de un justo reconocimiento a un privilegio faraónico. Hay que cambiar eso. Manteniendo un esquema de alivio prioritario de necesidades básicas insatisfechas pero borrando las araucas sauditas que hemos observado con pasmo.

Consejo Superior: Las ideas del nuevo Ministro corresponden a las que el gobierno expuso sin éxito en 1991. Punto de concurrencia de las altas cortes al lado de una fuerte y pequeña estructura gerencial. Por ahí es la cosa.

Comisión de Televisión: ¡Vivir para ver! Era más pluralista en la época en que se repartían los noticieros a dedo. Los propósitos constitucionales no se han cumplido.

Vea usted. En cambio, las dificultades de nombramiento de Fiscal, más allá de su ubicación correcta, pueden ser producto de situaciones de coyuntura. La idea de voltear el orden para que la Corte haga la terna y el Presidente escoja, es la misma perra con distinta guasca. El problema central de la Fiscalía es que hay muchos más fiscales que investigadores. Así no puede funcionar. Esto no tiene mucho que ver con la Constitución.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Humberto de la Calle