Por: Marcela Lleras

Relaciones candentes

LAS RELACIONES DE NUESTRO PAÍS con los vecinos están mal: con Chávez, que es un desmandado al que no se le mueve ni un pelo a la hora de tomar acciones drásticas, sin importarle el bienestar de sus propios compatriotas.

Con Correa, que es un muchachote bravucón, pegado a Chávez en el antiyanquismo y en ese proyecto bolivariano que tiene Chávez en la cabeza. Y nuestro presidente que se alineó con los asesores de Bush en su política de no respetar soberanías y violar el Derecho Internacional, dizque para acabar con el terrorismo. Por eso dio la orden al Ejército colombiano para que entrara a Ecuador, violando su soberanía, y bombardeara el campamento de Raúl Reyes.  De allí surgió el computador de Reyes que, extrañamente, cada vez que pasa algo raro en el Gobierno, sale información —como salen conejos de los cubiletes de los magos— sobre gente que está con las Farc.

Esa política de guerra cobró su precio y Correa no ve el momento de vengarse. Un juez penal ecuatoriano, en un desafuero, dictó orden de arresto para el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos por el bombardeo donde murió un ecuatoriano. El Gobierno colombiano reviró y hasta propuso llevar el caso ante la Corte Internacional de Justicia. En lo más candente de la situación aparece un video del Mono Jojoy diciendo que ellos le dieron a Correa plata para su campaña. Por otro lado, las Farc lo niegan y dicen que el video está manipulado. Al rompe me parece difícil creerles, pero tampoco creo en las pruebas de veracidad del video del Gobierno. Mientras tanto, Colombia está haciendo un acuerdo con los EE.UU. para que militares norteamericanos puedan operar desde tres bases colombianas, en lo que llaman “cooperación militar”.  La revista Cambio publicó la noticia y quedó al descubierto que el Gobierno estaba haciendo el convenio por debajo de la mesa, cuando debería consultarlo con el Congreso y el Consejo de Estado. Chávez y Correa dicen que ese convenio es una amenaza para ellos y para Nicaragua. La Unasur está inquieta también.

Entonces, el presidente Uribe saca otro as de la manga: revela que unos lanzacohetes comprados por Venezuela a Suecia hace veinte años están en poder de las Farc. Chávez, en retaliación, retira a su embajador y congela las relaciones comerciales con Colombia.

Deben entrar en razón estos presidentes, que tienen mucho en común: su autocracia y las ganas de perpetuarse en el poder. Tienen, además, que dejar atrás las pataletas, cada vez más peligrosas y perjudiciales. Aquí es necesaria una diplomacia bilateral, con algún país o un grupo de países como mediadores. O los buenos oficios de expertos en solución de conflictos. No la OEA, que se convirtió en una burocracia en decadencia de un tiempo para acá. Su Secretario General no ha hecho nada lógico en el caso de Honduras, ni lo hizo antes, en la mediación entre Colombia y Ecuador. Es importante que alguno de los presidentes, ojalá todos, recapaciten para no desestabilizar más a nuestros países abrumados de problemas.

 

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