Por: Hernán González Rodríguez

Relaciones con Chávez

No me atreví a encabezar esta nota con el título, Las relaciones con Venezuela, porque considero que todo cuanto se acuerde con el comediante de Hugo Rafael Chávez Frías estará sujeto a sus caprichos, a sus desmedidas aspiraciones de poder y a sus actos solapados para lograr sus metas a cualquier costo y en cualquier plazo.

Para llegar a las conclusiones del párrafo anterior conviene repasar la vida del dictador Chávez. No podemos soslayar el hecho de que jamás se presentó él ante los electores venezolanos como el tirano que ha demostrado ser en los últimos años.

Chávez engañó a su pueblo. Los analistas estiman que jamás habría llegado al poder si hubiera revelado sus ideas socialistas totalitarias, las cuales disfraza él bajo su escabroso Socialismo del Siglo Veintiuno con su “divinización de la pobreza” para justificar sus arbitrariedades. Conclusión: figuran el engaño y los actos solapados dentro de los distintivos de su impredecible personalidad.

Chávez ha dividido y armado a la mitad del pueblo venezolano para que lo defienda de sus enemigos y ha atemorizado con esta mitad al resto de la población. Prueba de esto la ofrece la delincuencia que los asfixia. Computarizó las elecciones para falsificar los resultados. Amordazó la opinión. Monopolizó todos los poderes. Expropia por doquiera. Encarcela sus opositores. Ha dilapidado cerca de mil millones de millones de dólares. La euforia no es buena consejera frente a un socialismo con estas características.

La conclusión del párrafo anterior radica en observar que ejerce él a la fecha un poder tan absoluto que no resulta sensato esperar que haya claudicado en su obsesión por revivir la Gran Colombia, el sueño del Libertador, con su Revolución Bolivariana. Esta megalomanía encuentra un gigantesco obstáculo en el pueblo y en la posición estratégica de Colombia en el continente americano.

Sostuvo Chávez que si hubiera él apoyado de veras a las Farc los resultados de éstas habrían sido mucho mejores; es decir, que seguramente ya se habrían apoderado de Colombia. Por acá pensamos lo contrario, que si no hemos logrado exterminar a las Farc, ello se debe en buena parte a que Chávez sí los ha protegido y les ha tolerado su narcotráfico.

Seguramente eliminará él los campamentos de las Farc en su territorio. Pero esto no le impedirá  seguirlas apoyando sin necesidad de cuarteles. A los jefes y a algunos guerrilleros rasos los continuará protegiendo en las ciudades, lejos de las fronteras y del ojo de los satélites.

Sabe Chávez muy bien que con paciencia y constancia, como afirma haber aprendido del Libertador, bien puede llegar a cristalizar sus aspiraciones integracionistas. Ya integró a Ecuador y a Bolivia. Perú y Colombia se le han convertido en presas difíciles. Pero intentará doblegarnos con las mañas, con el dinero y con los miopes que le han funcionado bien.

El anuncio del restablecimiento de las relaciones tras la reunión de Santos y Chávez en Santa Marta no difiere de eventos similares de años pasados. Marchemos por tal motivo a paso lento, dándole tiempo al tiempo, sin ilusiones injustificadas, porque la precipitación puede acarrearnos perjuicios futuros mayores que los ocasionados por un descenso en nuestras exportaciones a Venezuela. Los peligros pueden ser mayores que las ventajas.

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