Por: Manuel Drezner

¿Renace Meyerbeer?

La Ópera Alemana de Berlín, una de las tres casas de ópera permanentes en esa ciudad, ha anunciado que hará un ciclo de óperas de Giacomo Meyerbeer para conmemorar, así sea tarde, el sesquicentenario de su muerte.

Y no lo hará de cualquier manera. La ópera inicial del ciclo será La africana, su obra final, que ha tenido una historia interesante. Originalmente el compositor la bautizó Vasco de Gama, el nombre del célebre explorador portugués, y era obra que duraba más de cinco horas. En la ópera de París consideraron que esa duración era excesiva y contrataron a un músico que la redujo a tres horas, y es esa la versión con la cual ha sido conocida en las pocas oportunidades que la reviven. De hecho, si no hubiera sido por que La africana incluye una de las arias de tenor más hermosas de todo el repertorio, Oh, paraíso, quién sabe si la hubiesen montado del todo. Pero la versión que hará Berlín ha vuelto a la original, con todo y sus cinco horas y con el título que el creador le había dado. Es posible que este proyecto marque un renacimiento para la obra de Meyerbeer. Él fue en sus tiempos uno de los músicos más populares y dominó el género llamado gran ópera, un espectáculo escénico que se caracterizaba por montajes espectaculares que incluían ballets, orquestaciones brillantes, coros numerosos y la necesidad de cantantes de primera línea. Los temas eran usualmente históricos y la influencia de esa gran ópera fue tal que los mismos Wagner y Verdi presentaron obras dentro de ese género. Pero los rumbos que tomó la ópera fueron bien diferentes y poco a poco la gran ópera, de la cual Meyerbeer fue uno de los exponentes máximos, fue cayendo en el olvido. Pero había obras de mucho mérito y por eso poco a poco las han ido resucitando. Hace unos años el Metropolitan presentó El profeta y el Covent Garden londinense Roberto, el diablo, dos de las culminaciones del género. Plácido Domingo cantó en una versión que hizo San Francisco de La africana en su versión habitual y La Fenice de Venecia montó El cruzado en Egipto, todo lo cual demuestra que las óperas de Meyerbeer están volviendo poco a poco a la escena y que la deseada resurrección de la obra de este importante compositor tiene lugar en los principales centros operáticos del mundo. Con este músico está sucediendo como con Vivaldi y otros barrocos, que por siglos fueron olvidados y hace algunos años vieron un renacimiento que los convirtió en compositores habituales en las salas de conciertos. Esto es bienvenido porque en la obra de Meyerbeer y otros creadores de gran ópera hay mucha música de valor e interés que ha dormido en forma injusta por largo tiempo. Wagner atacó a Meyerbeer y quizá eso ayudó a su olvido. Es de esperar que este renacimiento eche atrás la injusticia que originó Wagner y tengamos en los escenarios nuevamente estas importantes creaciones.

 

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