Renta básica para todas y todos

Noticias destacadas de Opinión

El jueves pasado se lanzó la plataforma ciudadana Renta Básica Ya para exigirles a los y las congresistas que voten a favor de un proyecto propuesto por la bancada del partido FARC a comienzos de mayo y radicado con un consenso entre 54 senadores y senadoras. La renta básica le costaría al Estado alrededor de $44 billones y beneficiaría a casi 9,5 millones de familias durante tres meses. El monto sería el equivalente a un salario mínimo mensual vigente. Según el senador Julián Gallo, lo que se necesita para hacerla realidad es tener la voluntad política para dedicar un mayor porcentaje del PIB a los apoyos para la emergencia del COVID-19, como lo han hecho otros países. Renta Básica Ya dijo a El Espectador que se trata de la garantía de “un derecho fundamental que se desprende de la aplicación de tratados internacionales y de los derechos a la vida, la igualdad, salud, trabajo y seguridad social”.

El mes pasado este periódico entrevistó a David Casassas, profesor e investigador de teoría social y política de la Universidad de Barcelona, miembro de la Basic Income Earth Network para entender mejor este derecho que puede ayudar a disminuir la desigualdad y a que todos y todas tengamos vidas más dignas, durante la pandemia y después. Casassas explica que la renta básica es “una asignación monetaria, pagada por los poderes públicos, de acuerdo con tres principios: universalidad, es decir, que la reciben todos los ciudadanos de un territorio; incondicionalidad, y con ello nos referimos a que la recibes en cualquier circunstancia que acompañe tu vida sin importar, por ejemplo, niveles de ingreso o número de personas con las que vives, y, en tercer lugar, individualidad, la reciben los individuos, no los hogares”. También explica que “no sustituye otras políticas en especie, como vivienda, educación y salud, entre otros. Lo único que sustituye son los subsidios monetarios focalizados”. El académico explica que la renta básica es un asunto de derechos porque “debe ser vista como la universalización del derecho humano a elegir una vida propia. Esto ya existe. Los ricos lo tienen, pero como solo lo pueden hacer ellos, no es un derecho, sino un privilegio”.

También produciría mejoras sustanciales en la calidad de vida porque les permitiría a todos los y las trabajadoras negociar sus contratos de trabajo asalariado desde una condición de igualdad y no de desposesión. Dice Casassas que cuando firman los contratos “no tienen la capacidad de determinar esa relación de trabajo, con lo cual están transfiriendo a la otra parte, es decir, los empresarios, la potestad de decidir cómo, cuándo, por qué y de qué modo se trabaja. Eso acerca el trabajo asalariado a la condición del esclavo”. Sin duda, les permitirá a los y las trabajadoras negociar, por ejemplo, salarios más altos para esos trabajos que nadie quiere hacer y que hoy se hacen en su mayoría en condiciones de explotación, como el trabajo doméstico asalariado, o los trabajos de limpieza y recolección de basuras. Además, en Finlandia, uno de los resultados de implementar la renta básica fue una mejora considerable en la salud mental de la población, al poder vivir vidas tranquilas sin angustias financieras. Para las mujeres también sería una salida a la rampante explotación de muchos trabajos feminizados y cortaría la dependencia de hombres como padres o maridos que muchas veces también son agresores, y que las mujeres no pueden dejar debido a esa dependencia.

Hoy el ministro Carrasquilla se opone, para sorpresa de nadie. Como dijo el senador Armando Benedetti: “A él no le gusta la economía para los pobres. Lo que sí le gusta es darles billones y billones de pesos a los bancos”. Y quizás la pandemia es la oportunidad para exigir un Estado que ponga los derechos humanos de las personas por encima de las corporaciones. La renta básica tendría que ser una medida permanente porque es la solución para muchas formas de violencias, para la desigualdad creada por el neoliberalismo y también una garantía de libertad para la ciudadanía.

Comparte en redes: