Por: Uriel Ortiz Soto

Renuncie Señor Gobernador

El mejor servicio que pueda prestar en estos momentos el señor Mario Aristizabal, al departamento de Caldas, es presentando renuncia a su cargo de Gobernador, para el cual fue elegido por las maquinarias políticas, que aunque malheridas en las últimas contiendas electorales, se resisten a entregar los arreos de la corrupción, con los cuales han ultrajado hasta más no poder por espacio de cuatro décadas,  la decencia y el señorío de nuestro departamento, otrora modelo y cuna de hombres ilustres, que nos han dado honor y gloria, en todos los ámbitos de la vida nacional e internacional.

No existe peor despelote para una administración pública, que cuando el gobernante de turno  pierde autoridad moral y credibilidad ante sus subalternos y  gobernados. El bastón de mando debe estar plenamente garantizado por la pulcritud de sus actos de gobierno y la tranquilidad de conciencia; sin estos principios básicos, todo Acto Administrativo que se dicte, resulta contaminado, y nadie podrá exigir su cumplimiento porque viene viciado desde la misma cimiente.

No olvide señor Gobernador de Caldas, que la pureza de los actos administrativos, dependen de la pulcritud de sus gobernantes. Usted, en estos momentos no la tiene señor Gobernador. El concepto que sobre su administración y la Industria Licorera de Caldas, entregó la auditoría externa: Nexia Internacional Montes & Asociados S.A.,- comprometiendo además a buena parta de sus inmediatos colaboradores, nos ha dejado escandalizados a todos los Caldenses. Pero, esto no es de ahora, desde antes de su posesión se rumora que usted no es prenda de garantía moral, para regir los destinos de Caldas. Todo se ha venido comprobando a medida que pasan los días, los meses y los años.

Quienes luchamos porque nuestro departamento y sus municipios salgan del estado de postración en que se encuentran, siempre hemos sido derrotados por las fauces de quienes sin pudor ni vergüenza se han enriquecido a costa del Erario Público de Caldas, y los raquíticos presupuestos municipales, que si bien podrían ser fortalecidos, los tentáculos de la corrupción no los han dejado progresar. Da tristeza visitarlos, todos tienen problemas de diferentes órdenes, están sumidos en el desempleo y la miseria. Lo único que se observa en las carreteras son los inmensos, costosos; pendones y pasacalles, donde Usted, Señor Gobernador, saca pecho, para anunciar que la repavimentación es obra de su gobierno, no se equivoque señor Gobernador, esas obras se han realizado con dineros de la Nación, mas no de su gestión. Sería bueno que se investigara el costo de tan extravagante propaganda.

¿Hasta cuando, la Industria Licorera de Caldas, continuará financiando los actos de corrupción de los políticos deshonestos y gobernantes de turno? Por eso es muy importante que los Organismos de Control: Procuraduría, Contraloría y Fiscalía, no den marcha atrás, con el fin de castigar sin ninguna contemplación a todos los responsables. No olvidemos que todo este desarraigo administrativo que se vive en Caldas y sus municipios, viene desde hace varias décadas. El robo a Caldas, denunciado hace veinticinco años fue el primer campanazo de alerta. Pero, como lo hemos venido sosteniendo desde hace tiempo, se lo continúan robando y muy seguramente, continuará el robo, si es que no se toman los correctivos de inmediato. Los caldenses de todas partes del País y del exterior, especialmente de Manizales y demás municipios, nos debemos levantar en un movimiento cívico y pacífico, para exigir del Gobierno Nacional, solución definitiva a tan angustioso problema, toda vez, que en su acto de posesión del siete de agosto, juró que en su administración, los actos de corrupción serían perseguidos sin ninguna contemplación.

Esperamos, Señor Gobernador de Caldas, Mario Aristizabal, que haga el último esfuercito por su departamento: Renunciando a su cargo, para que así las investigaciones sean más dinámicas, y si es que su conciencia está tranquila, muy seguramente nacerá una hermosa flor en medio del fango, con la cual enalteceremos su memoria. Pero, deje en libertad a los Caldenses, para trazar nuestro propio destino. 

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