Por: Cristo García Tapia

Reparar a Sincelejo

Sincelejo, la capital del Departamento de Sucre, demanda con carácter urgente asumirse y proyectarse como la ciudad – región que, erigiéndose en articuladora del desarrollo y crecimiento regional, sea dispensadora de la dinamización que este modelo de planificación urbana y territorial proyecta y genera integralmente en la totalidad del territorio que la compone.

Y es que en Sincelejo converge toda una territorialidad geográfica, humana, ambiental, económica, cultural e identitoria, que conforma la muy definida Región sabanas del departamento de Sucre, y las subregiones, particularmente la del Golfo de Morrosquillo -Tolú, que en su conjunto conforman su jurisdicción administrativa y política, contribuyendo en doble vía a esas dinámicas territoriales, humanas, económicas, sociales, institucionales y culturales, que hoy nos convocan a sus ciudadanos a transformar las potencialidades de una y otras en el inmediato presente.

A conformar una entidad urbana ideal, la ciudad – región, que se convierta en la fuerza impulsora de un crecimiento económico sostenido e inclusivo, fomente el desarrollo económico local y regional, la generación de empleo en los diferentes niveles de las unidades de producción establecidas en el territorio, e interconecte con los mercados y centros de oferta y demanda de bienes y servicios susceptibles de promover nuestro interés y provisión.

Y es que, a lo largo de su discurrir de medio siglo como capital del Departamento de Sucre, Sincelejo ha sido “marginal”, su hija bastarda, excluida sin justificación valida de los planes de desarrollo departamental, PDD, de las políticas públicas para los municipios en él originadas, de los programas, proyectos y presupuestos, infraestructura y equipamiento urbano, y de cuanta inversión hubiese podido beneficiarla en su condición de unidad administrativa y política, la primera del departamento, para contribuir de manera permanente en su crecimiento y desarrollo.

Olvidadizos de sus deberes para con Sincelejo la mayoría de los mandatarios de Sucre, ora como municipio, el más importante de su jurisdicción, ya como la ciudad capital del departamento que les ha tocado administrar, representar o prestarle su “desinteresado y patriótico concurso”, la constante ha sido extrañar a Sincelejo, la otrora proclamada tierra del futuro, la ciudad atravesada en todas las direcciones por caminos que la llevarían a figurar entre las de mayor proyección, modernización, desarrollo y crecimiento económico, social, cultural y humano del Caribe y Colombia.

Que el promisorio imaginario de hace cincuenta años no se haya concretado y que, aquellos que tenían el deber de acometer los emprendimientos, acciones y transformaciones que lo harían visible, cuantificable y medible en desarrollo y crecimiento económico, social y humano, en punto de encuentro del territorio con su destino de grandeza, de una efectiva y constante transformación urbana, espacial y ambiental, no hayan estado a la altura de esa responsabilidad, lastima y duele en el alma de los sincelejanos.

E impone y conlleva la sanción moral de la reparación inmediata a quienes, ciudadanos de todas las condiciones sociales y raciales, han padecido la incuria intolerable de las responsabilidades y deberes omitidos por los investidos voceros de sus intereses, necesidades, proyecciones y realizaciones colectivas.

* Poeta.

@CristoGarciaTap

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