Por: Madame Papita

República platanera...

Muchas veces he escuchado referirse a mi Colombia amada como el platanal o la  república bananera, de forma peyorativa claro; y es triste que un paisaje tan hermoso como lo es un campo lleno de plantaciones de bananos o plátanos, por temas históricos y sociales muy conocidos, le restaron el verdadero valor a tanta belleza. Por eso, mi invitación hoy es que reconozcamos de una forma distinta a esos frutos de nuestra tierra que tan felices nos hacen.

Díganme si no es una dicha un patacón recién hecho de plátano verde o guineo colicero, junto a un guacamole con cilantro fresco recién picado y ají casero, todo eso es una indulgencia que me hace sentir en el cielo. Y si de tostones se trata, en todo el país hay sus versiones; para mí hay dos que son de salir corriendo y gritar de la dicha, los vallecaucanos, gigantes, que casi se salen de la bandeja, y los que ponen de acompañamiento en las ciudades costeras, más pequeños y gruesos, entre crocantes y suaves por dentro, al lado de un pescado frito, chipi chipi, camarón o caracol, un humeante arroz con coco y la tradicional ensalada de cebolla y tomate.

En casa de una amiga una vez me sorprendió comer plátano maduro cocido, los metían a fuego medio en una gran olla, con cáscara y todo, pero en trozos, y le ponían al agua un poco de clavos y canela, el resultado, un manjar suave súper aromático llamado “Plátanos picaros”. Años después, descubrí los “plátanos en tentación” que son el maridaje perfecto de una posta negra cartagenera... la clave, cocinarlos en Kola Román: Cartagena en la olla y en el paladar. Pero otros que son de verdad un premio de la vida, son los “caballeros pobres” cucuteños, sánduches de tajadas de plátano maduro fritas con un trozo de queso, un poco de bocadillo y terminados en una capa de huevo para freírlos.  

A esta altura de la lectura estoy segura que muchos se han imaginado un aborrajado, una marranita rellena de chicharrón crocante, una torta de plátano maduro con queso campesino y bocadillo veleño (¡no me diga más!). Pero si aún hay más creatividad, que tal unos bananitos al horno con leche, miel y canela; unas moneditas de plátano verde o unas tajadas de plátano recontramaduro con unos frijoles, huevos melcochudos, carne molida, chicharrón y chorizo.  

En bananos prefiero los frescos y de verdad, esos imperfectos que huelen aún a recién bajados del racimo y no saben a cuarto frío, y me derrito por los bananos bocadillos, dulcecitos que se espichan y salen como un arequipe directo a mi boca, estoy segura que al igual que yo, tuvieron ese juego infantil, el cual sigo teniendo.

Plátanos, maduros, verdes, habanos, musas, topochos, guineo, cambur, chifles, bananos o bananas, o simplemente bananitos bocadillos, hay que darle gracias a  Colombia por ser una República bananera, por ser un platanal fértil que nos alimenta la barriga y el corazón, gracias por tanto sabor y por tanto color, que alegra las mesas de muchos hogares del país.

Hoy quiero recomendarles un lugar que se hacía necesario en Bogotá ya que si de algo carecemos en Colombia es de buenos restaurantes indios pues, los que han existido han cerrado con el tiempo dejándonos huérfanos a los amantes de los sabores especiados y tan característicos de esas latitudes. Por eso, recibo con dicha absoluta la llegada a Bogotá de Namaste bar y cocina (@namastebarycocina) un restaurante de auténtica Cocina India y especializado en cocteles muy originales.

Mis recomendados darían para llenar una hoja, pues comí sin pudor. Las samosas de cordero que probé son lo más cercano al nirvana, el cerdo shai con un arroz basmati y los vegetales masala fueron un excelente maridaje; los platos vegetarianos también son una gran opción, el daal tadka con lentejas rosadas o el punjabi chole (garbanzos con especies de la India) son inclusive un gran acompañamiento para pescados, mariscos, pollos y demás carnes de la abundante carta.  El mayor gusto, el servicio. Los meseros son adorados, serviciales y conocen su carta. Eso es poco común por estos días.  Lo encuentran en el parque de Quinta Camacho, abajo de la zona G de la ciudad, vayan y me cuentan, yo definitivamente volveré muchas veces para que todos los dioses vuelvan a poseerme. Solo haría un pedido a Namaste, urgente, tener servicio para los domicilios. ¡Me harían una cliente más fiel!

@ChefGuty

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