Por: Aura Lucía Mera

Réquiem

El triunfo arrollador de Gustavo Petro en Bogotá, Rodrigo Guerrero en Cali, Aníbal Gaviria en Medellín, Sergio Fajardo en Antioquia, Elsa Noguera en Barranquilla, por sólo nombrar algunas de las plazas más importantes del territorio nacional, para mí, significa el réquiem para Álvaro Uribe, para los partidos tradicionales, incluyendo al Verde, a la U y al Polo —que en su momento se convirtieron en referentes de esperanza de renovación—, para conservadores , liberales, caciques intocables, gamonales. Pareciera que el expresidente Uribe se hubiera vuelto “gaffe”.

Candidatos apoyados por él, ganaron la derrota olímpica. Ojalá reflexione y se dedique a llevar una vida normal. Como decimos en Alcohólicos Anónimos, “que viva y deje vivir”.

Gustavo Petro, a pesar de toda la “mano negra” que lo atacó sin compasión, se impuso. Tuvo los cojones de no negar jamás su pasado, de destapar sin que le temblara la voz las ollas podridas más espeluznantes que se cocían impunemente en el anterior gobierno y en la capital. No le tembló la voz para renunciar al Polo. Jamás hipotecó su pensamiento ni sus convicciones. Bogotá tendrá un alcalde de raca mandaca. Sin rendijas para oportunistas ni serrucheros. Que tiemblen los filisteos.

Rodrigo Guerrero, a quien le quisieron cortar las alas desde el inicio las fuerzas oscuras que entraron en pánico, porque peligraba su reinado, arrasó. No valieron los Milton ni las Urrutias. Las componendas ni el populismo polarizante. Cali se unió en sensatez y esperanza y respira un aire nuevo.

Aníbal Gaviria y Sergio Fajardo son la garantía de que Antioquia y Medellín se proyectarán como un cohete hacia el progreso, a la educación, la seguridad y los manejos honestos y pulcros. Medellín se salvó por un pelo de un personaje oscuro, por decir lo menos.

Elsa Noguera aglutinó todas las fuerzas vivas, sin distingos partidistas. Su fragilidad aparente esconde un alma de acero, una inteligencia sobresaliente, una capacidad de gobernar. Seguirá La Arenosa la ascensión iniciada por Char, uno de los mejores alcaldes. Podemos pensar que esta ciudad ya salió de las aguas cenagosas y malolientes que la arrasaron durante tantos años.

Réquiem por Cartagena. Culpa de alcaldes corruptos, se buscó que triunfara, de la noche a la mañana, un locutor de dudosa reputación y tomara las riendas del “Corralito de Piedra”. Ojalá no lo destruya como un tsunami populista y letal . Lo siento por la “María Mulata”. Cartagena no le supo reconocer sus resultados de fondo. Pero ella tiene el honor de haber logrado erradicar el analfabetismo de su ciudad.

Réquiem por la Gobernación del Valle. Pierde con Useche. Pierde con Giraldo. Da lo mismo cuál quede. Es la misma lavativa con distinto bitoque. En ambos casos el triunfo se lo llevan el exsenador parapolítico Martínez y el destituido exgobernador Abadía. Las Dilian y los Roys. La maldición sigue apoderada de este Valle de lágrimas. A Ubéimar lo acabó de enterrar el apoyo de Uribe. Se creyó el cuento de los pajaritos preñados.

Réquiem por los departamentos de Sucre, Córdoba, Meta, Santander. Que Dios los coja confesados. Seguirán para-gobernados.

Sin embargo, un nuevo aire recorre Colombia. Aires de honestidad. De metas claras. Ojalá los elegidos cuestionados caigan como cocos. Las investigaciones deben continuar. Felicitaciones al Gobierno, a la Registraduría. A todos los que hicieron posible estas elecciones. Parece que ya estamos saliendo del lodazal.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Aura Lucía Mera

¡La lupa interior!

¡Páginas negras!

Martes 7

¡Gracias!

¡Empezó el circo!