Por: Armando Montenegro

Reseña de una discusión

El uribista de la tertulia tomó la palabra y dijo: "tengo cuatro razones para pensar que el gobierno de Santos no es más que una copia, una continuación del de Pastrana".

Señaló, primero, que la gente de este gobierno es la misma de Pastrana: Santos, Angelino, Echeverry, Juan Camilo, Cárdenas, Pinzón y Santa María; segundo, que Santos y Pastrana comparten la obsesión de hacer la paz con las Farc a cualquier precio, y que esa política, entre otras cosas, lleva al desánimo de las Fuerzas Armadas y estimula las acciones terroristas; tercero, que ambos gobiernos, no importa lo que pase en Colombia, tienen la manía de viajar, farolear con presidentes, reyes y príncipes, con cualquier excusa y en cualquier parte; dijo, por último, que ambos gobiernos tienen un sesgo bogotano, mediático y con cierta pasión por la frivolidad.

El santista, indignado, respondió con contundencia (de paso, mencionó que esta palabra hace parte del léxico santista, así como “huevitos” y “patria” pertenecen al uribista). Dijo, primero, que casi todos los funcionarios mencionados eran competentes, bien preparados, con una gran trayectoria y con reconocimiento internacional (nos pareció que el “casi” lo usó por Angelino); que podrían brillar en cualquier gobierno, de cualquier país. Mencionó a continuación que Santos no iba a dar tumbos en materia de paz; puesto que conocía los errores de los despejes del Caguán y de Ralito, no los iba a repetir; que si comenzaba un proceso con las Farc, esto sólo ocurriría después de que ese grupo diera seguridades de que procedería con seriedad. Añadió que la microgerencia militar del primer gobierno de Uribe sólo sirvió para despejar las carreteras, pero que los grandes golpes sólo ocurrieron en Uribe II gracias a la visión estratégica del ministro Santos, quien fue, en realidad, el artífice de la muerte de Reyes, la ‘Operación Jaque’ y, después, como presidente, de la baja de Jojoy. Sobre la ofensiva diplomática de Santos, señaló que hace un año el país estaba aislado en los foros internacionales por las posiciones extremistas, insostenibles, de Uribe, y que, por fortuna, esta situación ha cambiado radicalmente gracias al gran esfuerzo del presidente y su canciller Holguín. Colombia, añadió, es hoy un interlocutor relevante y respetado en los foros internacionales. Por último, sostuvo que cada gobierno tiene su sello y su identidad; que así como el de Uribe era más paisa y provinciano, el de ahora es más bogotano y cosmopolita; así como a Uribe le gustan los caballos y los caballistas, Santos prefiere las reuniones sociales y conversar con todo el mundo; que esto no es, para nada, frivolidad.

Un tercero trató de acercar las posiciones. Dijo que aunque sí había diferencias entre los gobiernos de Uribe y Pastrana, también había afinidades. Recordó que varias personas habían trabajado con ambos: Santos, Angelino, Pinzón, Santa María. Añadió que los dos gobiernos se habían comprometido en audaces procesos de paz, ambos con despejes y problemas, uno con las Farc, el otro con las Auc. Además, que las críticas entre uno y otro reflejaban, más bien, las inclinaciones de los observadores (quienes censuraban los procesos de paz con los grupos que no eran de su preferencia). Concluyó diciendo que, en el fondo, esta discusión era inútil. Que Santos era Santos, así como Uribe es Uribe y Pastrana, Pastrana.

 

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