Reseña

“Wayward Son”

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Hace años, la autora superventas de Fangirl y Eleanor y Park nos sorprendió con un libro tan mágico como queer y entretenido: Carry On. La literatura juvenil nos había acostumbrado a grandes protagonistas, los Elegidos, que siempre tenían todas las habilidades y los poderes necesarios para derrotar a las fuerzas oscuras que amenazaban con acabar con todo. Pero en Carry On, Rainbow Rowell le dio una vuelta de 180 grados a la figura del Elegido y así fue como conocimos a Simon, un mago que debería poder salvar al mundo mágico, pero al que ni siquiera le salían bien los hechizos más sencillos.

Gracias a Carry On volvimos a introducirnos en un mundo lleno de magos, hechiceros, maldiciones oscuras y, sobre todo, en una historia diversa y muy adaptada a lo que los lectores queremos encontrar en sagas de fantasía contemporáneas. La historia de Simon no sólo se centraba en intentar derrotar a ese gran mago oscuro y a entender la verdad sobre su pasado, sino también en descifrar qué eran esos sentimientos que estaba descubriendo dentro de sí mismo. ¿Por qué, de repente, empezaba a gustarle Baz, su archienemigo posiblemente no-humano?

Así que, después de muchos descubrimientos, magia, romance, tensión y misterios, la historia de Simon, Baz y sus amigos deja de estar en el Reino Unido y se traslada a la salvaje tierra de los magos y criaturas de Estados Unidos. Un territorio tan vasto y enorme que incluso la magia funciona de manera diferente allí. En Wayward Son, los protagonistas tendrán que enfrentarse a nuevos peligros, organizaciones que pretenden controlar ciertos aspectos de la magia y, sobre todo, sobrevivir al vacío que deja el haber sido Elegidos y ahora no tener una misión clara en sus vidas.

Creo que lo que más disfrutarán los lectores, además de reencontrarse con Simon y Baz, será, precisamente, entender cómo funciona el mundo de los magos en Norteamérica, por qué hay Zonas Muertas en las que no existe la magia y qué está sucediendo con las guerras entre monstruos, vampiros y humanos. Todo este viaje de Simon y Baz les va a recordar muchísimo a los mejores episodios de Supernatural con Dean, Sam y Castiel o, incluso, a los momentos más álgidos de True Blood.

Y estén avisados porque el final de Wayward Son los dejará esperando con ansias la tercera y última parte de esta trilogía de fantasía queer de Rainbow Rowell.

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