Por: Columnista invitado EE

Responsabilidad mediata

Por: Daniel Espinosa Cuéllar

Ante el vergonzoso suceso de las lanchas a la deriva caben como mínimo tres análisis. El primero, el detrimento patrimonial, sencillo de determinar en un ejercicio propio de contadores, valor de compra, menos una depreciación y hasta sujeto a compensación monetaria. Este hecho no amerita mayores observaciones, aunque  la pérdida monetaria ya de por sí es lamentable, especialmente en los  actuales momentos. El segundo es el de la irresponsabilidad ante la letalidad del equipo abandonado a su suerte. No estamos hablando de unos transformadores hurtados de un camión mientras se almuerza en una carretera. Estamos en presencia de  armamento, literalmente de grueso calibre, el cual ameritaba el máximo cuidado, no sólo en el amarre, sino en su meticulosa vigilancia, por riesgo de sustracción.

Denota una inobservancia del más mínimo protocolo --palabra tan de moda-- de cuidado. Hay una responsabilidad directa de todos los involucrados inmediatos, mucho más grave que la pérdida económica a la que hice alusión. Sin embargo, el análisis que es preciso realizar, y el cual pretendo esbozar brevemente, es el cuestionar dónde está la responsabilidad política. Las implicaciones de los actos de los subalternos atañen a sus superiores, no al nivel de ausencia de capacitación o mera escogencia. En el caso que nos ocupa tal responsabilidad recayó en un anónimo coronel y capitán de la Armada llamados a calificar servicios. Esa sanción es evidente y no amerita detenimiento.

Me quiero centrar sobre la tercera. ¿Dónde está la renuncia del ministro de Defensa y del comandante de la Armada? El ridículo al cual ha sido sometido nuestro país no se resarce con el  simple despido de dos oficiales. El hecho de que el señor Maduro se dé el lujo de reclamar su reconocimiento y cargo exigiendo que el presidente Duque solicite la devolución, ameritaría como mínimo la oferta de renuncia de estos dos funcionarios. Este enojoso incidente, que nos hace rey de burlas en el concierto internacional, debería tener una respuesta en cabeza de esos dos cargos, como responsables políticos. Pero como bien sabemos, el verbo que esperaríamos conjugaran estos dos funcionarios no está en su sentido de respeto a un país que reclama cabezas de responsables al máximo nivel. Exhiban dignidad. Qué poca autoridad me inspiran sus declaraciones proviniendo de quienes anteponen su comodidad ante la gravedad de lo ocurrido. Señor Presidente, respetuosamente le pido no pasar por alto, reclamar de estos subalternos, la misma proporcionalidad de sanción que se les aplicó a los otros implicados.

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