Por: Mauricio Botero Caicedo

Respuesta a Luis Eladio Pérez

EN EL TIEMPO DEL 15 DE JULIO PAsado aparece una noticia que reza textualmente: “El ex secuestrado Luis Eladio Pérez repudió ayer en Miami la intención del presidente Uribe de lanzar una ofensiva militar contra las Farc. Enseguida, el ex parlamentario, de 58 años, preguntó si ‘¿con una bomba matando al Mono Jojoy y a los del Secretariado se acaba la miseria?’ ”

No comparto la apreciación del ex parlamentario. Tengo la absoluta certeza de que sólo cuando el país logre doblegar la cúpula de las Farc y del Eln van a existir las condiciones objetivas para que Colombia pueda crecer a tasas superiores al 8% anual. Sin un crecimiento sostenido de la economía a estas tasas, es poco probable que el país alcance la meta de acabar a mediano plazo con la miseria y la pobreza.

Y para que se dé este crecimiento es necesario, por no decir imprescindible, la inversión. El dinero, como lo anotaba un ingenioso, no tiene patas, pero corre ante el menor peligro. Mientras que existan organizaciones narcoterroristas, el flujo de inversión, extranjera y doméstica, será limitado.

Dani Rodrik, profesor de la Universidad de Harvard, sostiene que el crecimiento es necesario para reducir la pobreza y que no hay evidencia de países que hayan logrado reducir la pobreza sin haber crecido. Las políticas anti pobreza y el gasto social tienen que enfocarse, prioritariamente, en educación e infraestructura, las cuales benefician a la sociedad entera.

No existe una fórmula concreta para acabar con la pobreza, pero hace 250 años Adam Smith estableció que las tres condiciones necesarias para la prosperidad de una nación son la paz, los impuestos moderados, y una razonable administración de la justicia. Desde esa época los economistas han hecho ingentes esfuerzos para refinar la sencilla fórmula del sabio escocés. Algunas de las más lúcidas fórmulas se encuentran en el reciente libro de William J. Bernstein (A Splendid Exchange), que identifica cuatro prerrequisitos para el crecimiento y la riqueza de los países:

- Derechos de propiedad confiables y permanentes, no sólo para los bienes materiales, sino para la propiedad intelectual y para los derechos civiles de los individuos.

- Procedimientos sistemáticos para analizar e interpretar el mundo a    través de métodos científicos y no a través de dogmas o fanatismos culturales, políticos, o religiosos.

- Amplias fuentes de recursos para el desarrollo y la producción de nuevos inventos y productos en un entorno de mercados de capitales dinámicos y de crédito barato y disponible.

- Mecanismos e infraestructura para comunicar rápidamente información vital y para transportar bienes y personas con eficiencia.

Para Bernstein, los cuatro factores arriba enumerados son los ingredientes esenciales para encender y sostener la hoguera del desarrollo y del progreso social. A su turno, es la prosperidad el suelo fértil en el que florece la democracia. Sin que las economías crezcan en forma vigorosa, el pretender eliminar la pobreza es una quimera. La izquierda argumenta que la fórmula para acabar con la pobreza es redistribuir la riqueza: lo único que estas políticas logran es la pauperización de la sociedad.

Pero volviendo a la pregunta del ex parlamentario, otra de las razones que han obstaculizado el ponerle fin a la miseria es que el gasto militar necesariamente ha desplazado el gasto social. Cuando se logre desarticular la cúpula de las organizaciones narcoterroristas, no sólo va a fluir la inversión, sino que va a ser perfectamente factible reorientar el gasto público.

En resumen, el doblegar al secretariado de las Farc y al Eln no va a  eliminar la miseria de manera inmediata, pero sí es un paso inmensamente positivo. A la inversa, mientras que los narcoterroristas sigan operando, va a ser muy difícil lograr esta meta.

 

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