Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Retos de Minambiente

El nuevo Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) tiene grandes retos.

La dificultad inicial es que se ha perdido mucho tiempo para orientar las locomotoras por la senda del desarrollo sostenible. Articular los planes de desarrollo sectorial y que éstos incluyan como criterio no negociable el de la sostenibilidad ambiental, es una de las tareas primordiales que tiene para hacer realidad el carácter transversal que se le dio a lo ambiental en el Plan Nacional de Desarrollo.

Ola invernal y cambio climático: en esto el MADS debe tener un rol central. La propuesta nacional de desarrollo debe considerar que el uso, conservación, transformación y manejo del territorio debe gestionarse considerando el impacto que sobre el territorio tiene el cambio climático. Es indispensable utilizar positivamente la conciencia que, a la fuerza, nos generan los desastres sociales y económicos que vivimos. Para la sociedad ahora es medianamente claro que hay una estrecha relación entre calidad de vida, desarrollo y gestión ambiental. Periodos de lluvias o veranos extremos serán recurrentes. Prepararnos y tomar medidas exige capacidad técnica y espacio político desde y para el MADS. Lo más urgente es hacer Ordenamiento Territorial y realizarlo con criterios ambientales (OAT). Es el momento de hacer efectiva la legislación existente y promover una participación ciudadana ilustrada en el tema del OAT para el manejo de las cuencas hidrográficas, la planificación y uso del territorio en espacios urbanos, las concesiones mineras, el desarrollo de la infraestructura y el del sector agropecuario, entre otros temas.

El calentamiento global exige que para proteger nuestra biodiversidad, además de las áreas protegidas, generemos corredores biológicos para la migración de fauna y flora. En zonas ganaderas con sistemas silvopastoriles y la agroindustria se debe proteger la estructura ecológica principal.

Minería y medio ambiente. El MADS debe liderar la gestión para garantizar que sea una minería generadora de menores impactos ambientales. Para lograrlo, la institucionalidad ambiental debe fortalecerse técnicamente. En lo financiero, la institucionalidad ambiental está rezagada; una vez se nivele en este aspecto, su crecimiento financiero para hacer un seguimiento adecuado debe ser mínimo. Al mismo ritmo que las inversiones en los sectores relacionados.

La emisión de licencias ambientales debe ser un proceso de calidad en tiempo y contenido técnico. Lo primero no puede anular lo segundo. Se deben asignar recursos para la supervisión técnica con participación ciudadana ilustrada de los procesos ya licenciados. El OAT debe definir áreas vedadas para la minería y debemos exigir el uso de estándares internacionales para limitar los niveles de contaminación en todos los procesos extractivos.

En infraestructura y medio ambiente, el MADS debe estar presente para acordar el diseño de vías, siguiendo criterios ambientales e incluyendo para ello los impactos del cambio climático. Se debe orientar el crecimiento del parque automotriz con criterios ambientales y mejorar constantemente la calidad del combustible y el control de emisiones. Debe ser interlocutor de DNP en la propuesta de desarrollo bajo en carbono. Esto significa planificar el desarrollo usando principios de sostenibilidad en todos los sectores. El reto para el MADS es un gran reto de interés y repercusión nacional.

 

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