Por: Luis Carvajal Basto

Retos políticos del nuevo Gobierno

Comienza un gobierno que a invitado participar en él a partidos y movimientos diferentes al que postuló al nuevo Presidente.

Las mayorías en el congreso están por tanto aseguradas y no se observa, de parte de un Polo fragmentado y disminuido en su caudal electoral y unos Verdes que aun no haciendo parte de la coalición coinciden con ella en muchos aspectos e Historia, la manera como se pueda afectar la gobernabilidad.

La unidad Nacional sugiere que debemos estar unidos para afrontar retos que trascienden la mecánica política tradicional: Narcotráfico, violencia e inseguridad,  empleo y la reciente amenaza, a veces verbal y a veces no tanto, por parte del  gobierno del hermano  y vecino país,  complementan y, en ocasiones, sustituyen los objetivos de política del actual gobierno.

El nuevo presidente ha asumido  en un momento en que, como nunca antes en el pasado, se han revelado nuevos actores políticos. Además del congreso, serán importantes en los próximos cuatro años, para conseguir los objetivos de gobierno, la política exterior y las cortes, cada vez más influyentes en la gobernabilidad.

En el congreso  los temas, varios de ellos esgrimidos en campaña por partidos diferentes al suyo, están claros: la reforma judicial, las Leyes de primer empleo, víctimas, regalías, tierras y ordenamiento territorial, ocuparán el tiempo de los congresistas. También el estatuto de la oposición y un nuevo intento, esperamos perdurable, de reforma política.

Más allá, la institucionalización de las relaciones gobierno-congreso, estarán conducidas por el principio de relacionarse más con los partidos y menos con las solicitudes “al detal”, para hacer el ineludible trato, más transparente. Esa tarea hará indispensable, además de propósitos y estilo, una reforma política en profundidad.

El pragmatismo mostrado por el nuevo gobierno en el manejo de la política exterior, encuentra un escenario en que  actores externos presionan decisiones de política interna, como en el caso de Chávez, al punto de provocar un  dilema en los gremios entre comercio y dignidad, en el reciente pasado. El reto consiste en recuperar  las relaciones comerciales manteniendo el respeto por los sistemas políticos de los países.

¿Será suficiente la reforma del sector judicial para armonizar entre y con unas cortes que  ahora se expresan políticamente? Así debería ocurrir y el agua  retornar a sus cauces entre poderes luego del episodio de la reelección.

Pero la agenda gubernamental en lo político incorpora dos Leyes que constituyen un verdadero desafío y una inmensa oportunidad: ordenamiento territorial y regalías. Alcaldes y Gobernadores son significativos actores con influencia también en el congreso y no solo en decisiones sobre una parte importante de los recursos públicos.

Si se tiene en cuenta que la descentralización, proclamada en la Constitución, se encuentra poco más que a mitad de camino y su desarrollo se ha convertido en un objetivo del gobierno entrante, el verdadero reto no consistirá tanto en redistribuir recursos como en armonizar competencias, facilitando el flujo de  políticas, decisiones y  gobernabilidad.

La modernización de la gestión pública, proclamada por el nuevo gobierno, hace indispensable que esta se extienda a ciudades y regiones. Difícil encontrar una ocasión mejor que la brindada por el debate y promulgación de estas  dos leyes. Quizá sea este el mayor reto político del gobierno Santos en lo interno.

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