Por: Luis I. Sandoval M.

¡Revolución!

La revolución no es un hecho tan infrecuente y exótico como parece. Desde la Revolución francesa hasta hoy, 228 años, se cuentan en sentido estricto 21 revoluciones. La revolución es un recurso supremo de los pueblos para superar la dominación, el despotismo y la explotación.

La experiencia histórica es larga al respecto, quedó plasmada en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 que reconoce en su preámbulo el derecho de rebelión. Existe desde la Edad Media la doctrina de la guerra justa como causa legítima para librar al pueblo de un opresor interno o externo.

La Revolución de los sóviets, en la Rusia del zar Nicolás II, ocurrió por necesidad, no por capricho. La participación rusa en la Primera Guerra Mundial, o Gran Guerra, había sumido a la población en el hambre y la miseria. Los soldados se estaban rebelando. Los campesinos exigían la tierra de los grandes señores para producir alimentos. La monarquía de los Romanov reprimía duramente al pueblo inconforme con cárcel, muerte y destierro.

Los bolcheviques entendieron que un cambio radical era necesario y posible. Lo intentaron en 1905 y fracasaron, lo volvieron a intentar en 1917 y triunfaron. Se tomaron sin derramamiento de sangre el Palacio de Invierno en Petrogrado (John Reed). La revolución trajo un principio de solución a los más graves problemas del pueblo.  

Los acontecimientos de octubre siguen produciendo admiración y seducción, no así lo que ocurrió a partir de la muerte de Lenin en 1924 y de las actuaciones de la III Internacional o Comintern.

Colombia ha sido tierra fecunda para rebeliones y revoluciones. En los años 60, como autodefensa campesina y con el impacto de la Revolución cubana y la Revolución china, surgieron las guerrillas revolucionarias: Farc, Eln y Epl. Estos proyectos políticos armados tuvieron punto válido de partida en el cierre político del Frente Nacional, pero no tuvieron punto exitoso de llegada por la fuerza militar del Estado y de la potencia norteamericana descargada sobre ellos y porque no lograron ganar un apoyo masivo de la población en las ciudades.

Las guerrillas podían resistir pero no triunfar, situación claramente asimétrica. Se imponía la salida política de lo que se llamó conflicto armado interno, guerra marginal pero cruel y despiadada, que no fue emancipación social de los pobres ni legitimación del establecimiento.

Las revoluciones, señala el pensador revolucionario Herbert Marcuse, se someten a parámetros morales. Así lo explica en Ética de la revolución (1964). Por haber degenerado en barbarie la violencia política colombiana se volvió repugnante a la conciencia de la humanidad entera.

Las revoluciones siguen siendo necesarias, pero no son necesariamente armadas. Hoy en Colombia es más revolucionario hacer la paz que hacer la guerra. El mundo globalizado del capitalismo neoliberal, depredador de pueblos y naturaleza, necesita un cambio de rumbo hacia una transformación revolucionaria. Por eso cada vez más la inteligencia colectiva de los pueblos ve con esperanza el eco-socialismo.

Desde los años 20 hay tradición de socialismo en el país. Nadie olvida los nombres María Cano, Raúl Eduardo Mahecha, Thomas Uribe, Luis Tejada, Alberto Castrillón, éste, primer candidato presidencial alternativo en la historia política nuestra (1930).

Tampoco se olvidan Estanislao Zuleta y el padre Camilo Torres que por vías diferentes plantearon la necesidad de la revolución. Líderes reconocidos de un cambio profundo fueron Rafael Uribe Uribe, Quintín Lame, Jorge Eliécer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo, centenares de dirigentes sindicales, indígenas, campesinos, ambientalistas, defensores de derechos humanos, mujeres, jóvenes…      

Para los proyectos revolucionarios actuales y futuros seguirán siendo estimulantes las lecciones positivas de la Revolución de octubre.

lucho_sando@yahoo.es

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis I. Sandoval M.

Gobierno Duque: 100 días en la cuerda floja (I)

Ignacio Torres Giraldo (1892-1968)

Ética y estética de la reforma política