Por: Camilo Herrera

Riesgo moral

Hace pocos días tuve la desgracia de sufrir un robo en Unicentro e inmediatamente me sentí vulnerado y de alguna manera ‘violado’; es como sí la pérdida de la noción de seguridad me convirtiera en un ser indefenso. Más aún en el centro comercial que me vio crecer y que queda a pocas cuadras de mi casa.

Afortunadamente para mí, las cámaras de Vimarco grabaron el robo  y  se  pudo desarrollar la investigación que era necesaria y así poder solventar en lo posible el desafortunado acontecimiento. Esto me puso a pensar sobre el llamado concepto de riesgo moral.

Según la teoría, el riesgo moral describe una situación donde una persona que está protegida por algún factor actuaría completamente distinto si y sólo si este factor no existiera; esto está presente en el mundo de la seguridad y de los seguros, al punto de modificar  el comportamiento, como me ocurrió a mí, que supuse que no me robarían en un lugar tan seguro como Unicentro.  Es simple: si nos sentimos seguros, actuamos distinto a si no lo hacemos. Por esto, son incomprensibles actitudes como la de dejar los carros por fuera de los parqueaderos, por el simple razonamiento que el minuto es muy caro, ya que el costo de oportunidad de perder el vehículo es evidentemente millones de veces más alto; más, si tengo un seguro,  puede no importarme dejar el carro en la calle y por saber que ante un siniestro el seguro lo pagará, y que mí único riesgo es que el carro se lo lleve la grúa.

Entonces, los seguros de propiedad privada no son otra cosa que el “impuesto” que debemos pagar por el incumplimiento de las labores del Estado. Lo que nos lleva a la simple deducción que ante la imposibilidad del estado de cumplir con sus deberes, no sólo debemos pagar de más por tener patrimonio, sino que pagamos por sentirnos seguros.

Por esto se debe reescribir el dicho de “seguro mato confianza”, a “seguro paga confianza”. Y a esto lo llamamos moral.

 

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