Por: Yohir Akerman

Riesgo real de fuga

El prófugo de la justicia colombiana Andrés Felipe Arias Leiva acaba de tener un nuevo round perdido ante las cortes de Estados Unidos. Esta vez, uno que parece letal.

Como se ha establecido en esta columna, la defensa de Arias Leiva envió una petición para que este caso lo vea la Corte de Apelaciones del Distrito Judicial Undécimo con sede en Atlanta, solicitando a los jueces la excarcelación de su cliente al señalar que se avecina un proceso largo, de “al menos otro año más”.

El 9 de abril del año pasado la magistrada federal Andrea M. Simonton respondió ante ese pedido y, de una manera tajante, negó la libertad bajo fianza. Posteriormente el 28 de agosto la jueza Simonton reconfirmó que no debe darse la excarcelación al considerar que el exministro de Agricultura representa un “serio riesgo de fuga”, haciendo una recomendación final al juez James Lawrence King, encargado del recurso presentado por la defensa de Arias Leiva, de mantener en prisión al prófugo de la justicia colombiana. (Ver Riesgo de fuga).

Apenas dos días después de este fallo, la defensa del exministro Arias recogió el pedido que había hecho ante la Corte de Apelaciones del Distrito Judicial Undécimo, incluso pidiendo que les devolvieran los 500 dólares que se le hicieron pagar a Arias Leiva para aplicar a esta solicitud. (Ver Case 18-13444).

Pero no pararon ahí.

El 13 de diciembre la defensa del fugitivo presentó una nueva petición para una audiencia urgente con el fin de que Arias fuera puesto en libertad bajo fianza antes de las celebraciones de Navidad.

Solo cinco días después la Corte denegó el pedido, pero reabrió de manera limitada el caso para una presentación de nueva evidencia, únicamente para determinar si Arias seguía representando un riesgo de fuga, o flying risk, como se dice en inglés. (Ver Order Setting Scope).

Como ya se sabe, el 10 de enero pasado se llevó a cabo la audiencia y la defensa de Arias presentó cuatro elementos como evidencia novedosa. La carta del embajador ante los Estados Unidos, Francisco Santos; el concepto del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; el testimonio del propio Andrés Felipe Arias, y finalmente el testimonio del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.

Sobre la nueva evidencia el juez que lleva el caso, James Lawrence King, fue implacable. De la carta del embajador Santos dijo que no era más que una opinión. Del concepto del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estableció que ese pronunciamiento no es vinculante ni de obligatorio cumplimiento, y que la figura que pide el exministro con eso no es retroactiva. Por eso ni siquiera fue admitido el concepto en el expediente. (Ver Exhibits and witness list).

Por último, el juez King desestimó los argumentos y pedidos del prófugo Arias y del senador Uribe y le recordó a este último que al tener credencial de congresista hace parte de la estructura del Estado que precisamente pide la extradición de Arias.

Menos importó una carta del exrepresentante republicano Lincoln Díaz-Balart a favor de Arias estableciendo que él era una víctima del gobierno de Juan Manuel Santos. (Ver Letter).

La corte denegó la petición de Arias Leiva por ser un riesgo real de fuga. Pero es que el juez King es conocido por ser de los más duros y rigurosos en las cortes federales. Es más, en los años 80 los narcos colombianos le temían a que sus casos llegaran a manos del juez King porque sus abogados sabían que la sentencia sería la máxima del juzgado. (Ver Minuta).

Ahora bien, acá existe un gran riesgo para la familia de Arias. Como se ha reportado en esta columna, cuando el prófugo renovó su visa B1/B2 para viajes temporales a los Estados Unidos, mintió en una pregunta de su aplicación. “¿Usted alguna vez ha sido arrestado o condenado por alguna ofensa o crimen, sin importar que haya sido perdonado, amnistiado?”. Arias Leiva respondió no, aunque había sido arrestado en 2011. (Ver Government’s response in opposition to Arias Leiva’s request).

Eso es un delito grave en Estados Unidos, sobre todo uno que difícilmente perdonan las cortes de inmigración. Según un abogado conocedor de este caso, del estatus de Arias Leiva como cabeza de familia dependen los estatus de visa de su esposa e hijos. Por lo tanto, al momento de una extradición de Arias Leiva que parece cada vez más segura, tendrían que salir todos los miembros de su familia en deportación.

Aunque eso es incierto todavía, una cosa es segura y es que Andrés Felipe Arias y sus abogados seguirán peleando esa extradición, sobre todo porque en Colombia le espera al exministro poner la cara por el escándalo de Odebrecht. No se puede olvidar que esa empresa le pagaba un salario mensual luego de participar en septiembre de 2009 en una reunión en Palacio con el entonces presidente Uribe y Marcelo Odebrecht. Son varios los interesados en esconder el rol del prófugo en ese escándalo de corrupción. (Ver Foto de Arias en la reunión).

@yohirakerman

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