Por: Claudia Morales

Ríos, pescados y leche materna contaminados

La semana pasada en Cali fueron anunciados los resultados del proyecto “Investigación del Recurso Hídrico de las cuencas de los ríos Cauca y Dagua”, de un grupo de expertos de la Universidad del Valle. Las conclusiones desde lo técnico son alarmantes y desde lo social, desoladoras.

Empiezo por contarles a los lectores que hasta el 2008 funcionó en Cali el basurero de Navarro, y uno supondría que si ese año fue clausurado ya no tendría por qué ser noticia. Pues sí lo es por los olores putrefactos que se sienten a su alrededor y por el mal manejo de los lixiviados (líquidos que salen de las basuras), confirmación que de eso hicieron la Contraloría y algunos concejales de Cali. Al lado del lugar está el canal CVC Sur que también recolecta aguas contaminadas que van al río.

Menciono a Navarro y al canal porque la caída de esos líquidos no tratados a los ríos no sólo provoca la obvia contaminación de las aguas sino que es un factor determinante en las enfermedades de las poblaciones cercanas a esas fuentes hídricas. Esto está directamente relacionado con los hallazgos de la investigación de la Universidad del Valle.

Los investigadores recolectaron muestras de pescado en el río Cauca a su paso por el corregimiento El Hormiguero al sur de Cali, en la Comuna 6 y en la vereda El Paso de la Torre en el municipio de Yumbo. En la zona de estudio la población pertenece al estrato uno, consume el pescado de ese río y usa sus aguas para bañarse y cocinar. No hay acueducto ni alcantarillado, y el agua, en teoría potable, llega tres veces a la semana. Allí encuestaron a 22 madres lactantes de quienes tomaron muestras de su leche materna.

En el pescado y en la leche materna, encontraron mercurio en altas concentraciones, cadmio, plomo y retardantes de llama. Sin embargo, lo más alarmante, según me lo explicó uno de los investigadores, fue el hallazgo de Bifenilos Policlorinados (PCBs), que son aislantes térmicos usados en los motores o en los transformadores de energía eléctrica. En los años 80 fueron prohibidos en Estados Unidos porque producen varios tipos de cáncer, y Colombia no los produce pero sí importa tecnología que tiene esos aislantes.

Normas internacionales y en Colombia como la resolución 776 de 2008 dicen que la concentración de PCBs en alimentos debe ser de 0,3 picogramos (10-12 g), pero los investigadores encontraron concentraciones del orden 10-6 g (microgramos) en los pescados y la leche materna, es decir, un millón de veces más de lo permitido.

La conclusión de la investigación advierte que el riesgo no cancerígeno y cancerígeno en bebés, asociado a los PCBs “presenta valores inaceptables que superan los límites máximos permitidos por la EPA” (Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU.), y pide “tomar medidas correctivas urgentes para mitigar el riesgo en la salud de los bebés lactantes de la zona de estudio”. El riesgo de enfermedades también incluye no lactantes y adultos.

Espero que no salga algún genio diciendo que la solución es que las mamás no lacten y que quienes viven en las orillas del Cauca no usen sus aguas ni consuman pescado. Es obligación de las autoridades tratar con dignidad a la población, construir un sistema de acueducto y alcantarillado en esa zona, suministrar agua limpia 24 horas todos los días, recuperar la cuenca del río e implementar acciones urgentes frente al basurero de Navarro. Y, señores de los organismos de control, ¿ustedes qué han hecho?

* Periodista@ClaMoralesM

 

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