Por: Luis Carlos Vélez

Robin Hood convertido en Darth Vader

Sinceramente estoy cansado de ver cómo el mundo va por un lado y nosotros como nación estamos encunetados en un lodazal creado por dos corrientes que se disputan el poder.

Vamos a dejarlo claro, Colombia es un país con muchísimos problemas que la élite de siempre no ha podido resolver, pero la alternativa que nos proponen las nuevas corrientes tampoco son la solución.

No nos podemos quedar en el reencauche de la pelea de la izquierda versus la derecha o de la exacerbación de los resentimientos entre indígenas y blancos, ricos y pobres, o norte y sur, cuando para el espectro mundial todos somos colombianos y esta es una nación de ingreso medio.

Como economista, no conozco el primer país que haya prosperado repartiendo pobreza. Para una nación en vía de desarrollo la estrategia siempre será la de generar riqueza para empujar a una sociedad. El juego está en crear oportunidades e incentivos y no bloqueos e impuestos. La clave está en multiplicar, no en dividir.

Veo con preocupación la repetición en Colombia de la retórica que llevó a Venezuela, Ecuador y Bolivia a pasar sus años más oscuros en la historia reciente. Chávez, Correa y Evo se presentaron como protectores de los menos favorecidos y terminaron siendo autócratas o dictadores, peor que los corruptos que decían combatir.

Con esto no estoy defendiendo el estado actual de las cosas, pero sí estoy subrayando el postulado de que para mejorar lo actual, la propuesta de incentivar las divisiones no es la correcta. Dejemos pasar la página de la JEP, protestas y bloqueos para ponernos a trabajar de verdad.

Israel, Singapur, Indonesia y hasta China e India deberían ser nuestros espejos. Pensar en fintech, programación, tecnología, centros de cómputo y servicios es el camino que nos llevará a doblar la esquina. La tecnología y conectividad tienen ese ingrediente mágico de la escalabilidad. Hoy más que nunca podemos vender como nación algo para el mundo, no nos miremos más el ombligo.

En esta Semana Santa pensemos más en cómo hacer más empresas como Rappi, Movii o Cívico. Soñemos en más emprendedores, hacedores, empleadores y menos Robin Hood convertidos en Darth Vader. El hambre se resuelve con comida no con mentira y resentimiento y división.

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