Por: José Fernando Isaza

Robin Hood y el Sheriff de Nottingham

LA LEYENDA DE ROBIN HOOD SE REmonta al siglo XIII y fue popularizada por Alejandro Dumas. Como es bien conocido, este ladrón le robaba a los ricos para repartir a los pobres.

O en sus fantasiosas palabras: ¿no comprendéis la diferencia entre robar y quitarle a un hombre lo que no le pertenece? Contemporáneo de Robin Hood, aparece el Sheriff de Nottingham, que hacía exactamente lo contrario.

Cuando las sociedades evolucionan y el Estado asume funciones de proveer de servicios a los ciudadanos, requiere financiación para realizar actividades diferentes a la guerra y a cubrir el lujo de príncipes y emperadores. Se crean los sistemas impositivos, que son la versión democrática y civilizada de obtener para los pobres recursos de los ciudadanos más ricos. En esta forma se elimina la “justicia distributiva por la propia mano”, y se va consolidando el principio de “No hay imposición sin representación”, por el cual las reformas tributarias deben ser del resorte del Legislativo y no atribución unilateral del Ejecutivo.

Los sistemas de impuestos progresivos del IVA diferenciado que, en lo posible, no afecten los bienes de consumo básico, unidos a un gasto orientado a satisfacer las necesidades de salud, educación, seguridad e infraestructura cumplen el objetivo de disminuir la concentración del ingreso y crear sociedades más justas y equitativas.

Lo que es exótico es aplicar lo que podríamos denominar la política impositiva del Sheriff de Nottingham: quitarles a los pobres para darles a los ricos. Sin embargo, las últimas reformas tributarias van en esa dirección.

El impuesto de renta se reduce significativamente del 33 al 12% a las grandes empresas que se establecen en zonas francas, no exportadoras. Por supuesto, se valorizan los terrenos que logran las autorizaciones para ser zonas francas. Las reducciones al impuesto por inversión en activos fijos, inversiones que en la mayoría de los casos se harían sin necesidad del incentivo, se orientan, también, a desestimular el trabajo y estimular el capital. Las reducciones tributarias a las grandes empresas son mayores que el déficit del sector salud.

Los resultados, en términos de beneficio social y empleo, de la política del Sheriff de Notingham, se resumen así.

El nivel de desempleo llegó al 14,6% y, lo que es igualmente grave, el 60% del empleo es de bajo ingreso e informal: trabajadores que no pueden cotizar a la seguridad social, vendedores ambulantes, subempleados, empleados sin ingreso. No es de extrañar que sólo el 29% de la población económicamente activa contribuya al régimen de salud y sólo el 31% al régimen de pensiones.

Tal vez el programa que mejor encaja en la política del Sheriff de Nottingham es Agro Ingreso Seguro. Los fondos públicos que deberían destinarse a satisfacer necesidades básicas, se orientaron a hacer más ricos a los ricos.

Por supuesto que algunos de los grandes beneficiados del regalo de recursos presupuestales son gente agradecida y, como lo denunció Coronell, están devolviendo mediante triangulación un pequeño porcentaje de lo recibido para apoyar la candidatura de quien tan generosamente los hizo más ricos.

Todo esto ha conducido a tener un déficit presupuestal del Gobierno Central del 4,1% del PIB, lo cual quiere decir que de cada $100 que gasta el Gobierno debe endeudarse adicionalmente en $20. Cualquier familia que actúe así sería tachada de irresponsable.

* Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano

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