"El joropo es la altanería del llanero": Cholo Valderrama

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Por: Luis I. Sandoval M.

¡A rodear la mesa de Quito!

Los diálogos de paz entre el gobierno del presidente Santos y el Ejército de Liberación Nacional, Eln, en Quito, Ecuador, experimentan serias tensiones. Hay incertidumbre.  No es extraño a pesar de los grandes avances que se han logrado (Revista de prensa por Lucho Celis, Redprodepaz).

Como en la crisis del segundo trimestre de 2015 en el proceso de La Habana, hoy es necesario rodear estos diálogos con apoyo y presión política para que las partes no se levanten de la mesa y prosigan su trabajo hasta lograr un acuerdo definitivo de terminación del conflicto y construcción de paz.

El asunto de la paz es tan importante para la sociedad que no se puede dejar solo en manos de las partes. El fin de la confrontación no puede depender únicamente de los cálculos del gobierno de turno o de la insurgencia. La sociedad es la demandante y usufructuaria central de la paz.  

El conflicto armado se termina y la paz comienza porque la sociedad toda, o gran parte de ella, está decidida a tramitar democráticamente sus conflictos y a buscar por medios de lucha civil, con garantías para todos, las transformaciones necesarias. Poderes nuevos han de surgir con el fin de la guerra.

Se recuerdan estos criterios generales, como brújula, porque han probado ser justos y válidos en la práctica.

La sociedad, las comunidades  afectadas por el conflicto en Arauca, Catatumbo, Chocó, Cauca y Nariño, demandan, con amplio apoyo del movimiento de paz,  que se mantenga el cese bilateral. A nadie conviene que esta ganancia se pierda. Las dos partes han incurrido en fallas protuberantes que deben superarse. La misión de verificación de ONU, presidida por el Sr. Jean Arnaud, no solo debe cumplir con esmero y rigor su cometido sino ser diligentemente atendida en sus observaciones y recomendaciones.

El Eln hace énfasis particular en parar la agresión contra los líderes sociales. Lo mejor que la guerrilla puede hacer al respecto es no incurrir ella misma en actos contra líderes y comunidades. Su exigencia se desvaloriza por la incoherencia en que incurre. Las declaraciones del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas trivializando y desconociendo gravísimos hechos son inaceptables, fueron rechazadas por integrantes de la Comisión de Garantías, por el Consejo Nacional de Paz,  y el propio fiscal general finalmente reconoció que “hay cierta sistematicidad” en el trágico fenómeno.

Relevo en la jefatura de la Delegación del Gobierno en Quito: sale Juan Camilo Restrepo y llega Gustavo Bell Lemus. Reconocimiento al primero por su esforzado desempeño, expectativa sobre el segundo por las circunstancias que rodean el 9 de enero día de terminación del cese bilateral y comienzo de la quinta ronda de conversaciones. Ojalá el nuevo jefe de la Delegación Oficial sorprenda positivamente con lograr en estos días de Navidad y Año Nuevo la prolongación del cese bilateral al menos mientras se logra acordar nuevos términos para su continuidad sostenida.    

La crisis del proceso de La Habana en abril del 2015 fue afrontada desde la sociedad con iniciativa política del movimiento de paz. De la mesa salió el memorable  Comunicado conjunto N°55: “Intensificar conversaciones en La Habana, desescalar en Colombia”, hubo marcha el 9 de abril y en julio 22 se realizó un concurrido Encuentro Nacional de Paz que ofreció apoyo ante las difíciles circunstancias de ese momento.

Respeto integral a la vida, concretado en un cese bilateral riguroso, es lo que la sociedad exige a las partes. Es lo menos que Colombia, tan largamente victimizada,  se merece en estas navidades. Qué bueno comenzar el 2018 afirmando la paz.

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