Por: Antonio Casale

Rueda el planeta

Comienza una nueva Copa del Mundo, la de Rusia. En un país que no es tan futbolero, el ambiente se vivirá cerca a los estadios y en las zonas públicas de mayor acogida en las ciudades. La selección local tampoco promete mucho. Todo parece indicar que será un Mundial sin muchas sorpresas en lo deportivo. Los favoritos: los de siempre. Aquí van los míos.

Brasil. De la mano de Tite, el pentacampeón logró hacer olvidar el trago amargo del Mundial pasado. Convirtió la frustración en motivación y armó un equipo que cabeza a cabeza cuenta con los mejores hombres, pero que como colectivo también funciona como un reloj. Es que no es sólo Neymar; también Coutinho, Paulinho, Marcelo, Gabriel Jesús, Firmino, en fin, toda una banda repleta de alternativas ofensivas pero bien resguardadas atrás. Son sin duda los máximos candidatos.

Después está Alemania, vigente campeón. Los teutones están preocupados porque en el último año no se ha visto la talla que exige el título que defienden. Löw ha renovado parcialmente el equipo con muy buenos jugadores, pero no ha podido reemplazar al alma de la Mannschaft de aquellos años, Phillipp Lahm. Su puesto lo ocupa el buen Kimmich en la cancha, pero el estado de ánimo que significaba su antecesor todavía no se ve. Sin embargo es Alemania, y eso lo dice todo.

Francia tiene después de Brasil el mejor equipo. Sin embargo, la gran mayoría son muy jóvenes. Los galos tienen material para tres mundiales. Veremos si Mbappé y compañía ya están para asumir la responsabilidad en partidos definitivos como los que les esperan cuando lleguen a las finales. Si saben asumir ese reto serán dificilísimos de vencer.

Bélgica es a Europa lo que Colombia es a Suramérica: la eterna promesa. Sin embargo, parece llegar en gran momento, ya con la experiencia de los años en Lukaku y Fellaini, entre otros. Creo que en esta oportunidad tienen grandes chances de confirmarse.

España se pegó un tiro en el pie con la destitución de su entrenador Lopetegui a un día del comienzo de la fiesta. El novato presidente de la federación no supo manejar su enojo por algo que es normal: que su técnico haya firmado un contrato con el Real Madrid para hacerse cargo del merengue después de Rusia. Veremos cómo los jugadores, que le imploraron al dirigente que no lo echara, pueden asumir el mando de un barco cuyo capitán ha sido tirado al mar. Tienen equipo para pelear, sin duda.

Creo que la gran decepción será Argentina. No siempre se llega lejos de camiseta y con Messi no basta. La renovación llegó a la defensa, pero no con la misma calidad. En cuanto a Colombia, me sentiré satisfecho con avanzar a la segunda ronda, feliz con llegar a cuartos y extasiado de ahí para adelante. Hay equipo para pelear, para soñar.

 

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