¿Sacrificando militares?

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Lo que esperamos los colombianos de parte del señor presidente de la República es que muy pronto nos dé a conocer el o los nombres de las personas que les ordenan a miembros del Ejército nacional, en este caso a quienes hacen parte de la unidad de Inteligencia, que realicen seguimientos de manera ilegal a periodistas, políticos de oposición, ONG y algunos funcionarios públicos.

Presidente Duque, no es el momento para posar ante las cámaras y micrófonos con cara de indignado pronunciando el típico y trillado discurso de rechazo a estas actuaciones, anunciando investigaciones que no terminan en nada, y que para lo único que sirven es para llenar titulares en periódicos y noticieros mientras los verdaderos culpables, es decir quienes dan las órdenes desde afuera del Ejército nacional, están felices y tranquilos.

Nadie en la vida militar -ni soldado, ni general- ejecuta una acción sin que haya una orden que la promueva. Por lo tanto, es claro que los seguimientos ilegales revelados en la revista Semana no fueron una cosa que se le ocurrió a un alto mando militar por su cuenta y riesgo y luego les ordenó a sus subalternos ejecutarla. Puede que dentro del mando castrense haya uno que otro general, coronel o mayor, que con su proceder haya dejado mucho que pensar y decir, pero también es cierto que estos son bastante zorros en su actuar y bajo ninguna circunstancia van a permitir que se proceda de determinada manera si esto los puede enlodar. Ni tontos que fueran.

Por eso es tan importante que el presidente de la República le diga al país si hay alguien desde el poder Ejecutivo, o desde algún sector político, con gran influencia en las Fuerzas Militares y en el mismo Gobierno nacional que está dando esa orden y los esté colocando como carne de cañón, dañando sus hojas de vidas y sus carreras.

Lo anterior no lo digo con el ánimo de defender al general Nicacio Martínez, a quien se le cuestionó su nombramiento en el cargo por otro tipo de situaciones que han puesto en entredicho su actuar, pero sí lo hago en mención a los soldados, suboficiales y oficiales de rango medio que deben cumplir órdenes y que por seguirlas, dañan sus hojas de vida. Esto, señor presidente, es no querer a los militares, es despreciarlos, es utilizarlos para después tirarlos a la opinión pública para que hagan y deshagan con ellos mientras se cuida la espalda a quien, de manera solapada, idea y ordena interceptar con métodos ilegales a quienes solo cumplen con su deber como lo hacen periodistas o defensores de los derechos humanos, etc.

No es justo que se sacrifiquen militares por complacer los caprichos y la paranoia de alguien quien no acepta que hay otro que piensa diferente. Excúseme, señor presidente, pero como columnista de opinión estoy plenamente convencido de que la orden de interceptar de manera ilegal, viene de afuera de las Fuerzas Militares. Que en esto haya complacencia de algunos generales no lo dudo, pero esto es otro asunto.

Muchas dificultades y adversidades deben pasar los militares en el cumplimiento de sus labores como para que el pago por su sacrificio sea el de darles una orden, que para cuando sean descubiertos ellos caigan en la cárcel con investigaciones y sanciones de la procuraduría mientras quien o quienes idean estos hechos, caen parados con buen cargo en algún poder del Estado haciéndose reconocer como “señores”.

Insisto, presidente Duque, esto es no querer a los militares.

@sevillanoscar

 

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