Por: Antonio Casale

Salida indecorosa, futuro incierto

José Pékerman llegó a Bogotá el pasado 5 de agosto y así lo informó a sus jefes. Solamente el 17 se pusieron en contacto de manera informal con él y apenas la semana pasada comenzaron las supuestas negociaciones para determinar su continuidad.

Le hicieron pública la no renovación del contrato actual y no le quieren hacer algún ajuste salarial a un eventual nuevo trato, a pesar de que los ingresos de Colfútbol por derechos de televisión se multiplicarán por ocho gracias, entre otras cosas, a la época dorada de Pékerman al frente de la selección.

Es evidente que no quieren que siga y están en su derecho, al fin y al cabo son ellos, los directivos, los que mandan aunque pocas veces respondan por los resultados. Recuerdo las declaraciones de Luis Bedoya en las que decía que si Colombia quedaba eliminada del Mundial de Sudáfrica él renunciaría, cosa que no pasó.

Lo cierto es que le están haciendo un entierro de quinta categoría al capítulo Pékerman. El argentino se habrá equivocado en algún planteamiento, convocatoria o lectura de partidos; pero al técnico más exitoso de la historia de la selección de Colombia había que respetarlo. No se entiende por qué tanto misterio alrededor de una decisión que ya está tomada. No se puede comprender que la vehemencia para abordar otros temas ante los medios de comunicación brille por su ausencia a la hora de decirle a la gente que no están interesados en continuar con el proceso Pékerman. Se burlan del técnico, de los periodistas y de la afición. El objetivo es diluir el asunto hasta que nadie lo discuta y ya lo lograron. El pueblo inconsciente ya quiere un cambio de timonel.

Entre tanto Colombia tendrá que jugar dos partidos amistosos, no hay muchos antes de la Copa América de Brasil, con un técnico interino al frente, lo que demuestra que se jugará solamente por cumplir con los compromisos y poco o nada se sacará de ahí para el próximo proceso. Pero es lo normal, la pelota es lo que menos importa en nuestro continente. Después nos preguntamos las razones de la superioridad europea.

No entiendo qué era lo difícil de asumir su decisión desde que terminó el Mundial y darse a la tarea de nombrar un técnico en propiedad que asumiera funciones desde ya.

Pero bueno, esto no tiene vuelta atrás y no tiene sentido seguir discutiendo si Pékerman debería o no seguir. Se imagina uno que quien lo remplace tiene unas charreteras parecidas a las del argentino. Será alguien con al menos dos apariciones en cuartos de final de un mundial y una segunda ronda. Alguien capaz de no consultar las convocatorias con periodistas a cambio de su apoyo. Alguno que nos tranquilice en vez de dividirnos. Es lo mínimo que podemos esperar y si para ello tienen que tomarse su tiempo entonces lo entenderemos. Lo cierto es que van tarde.

El manejo que le han dado a la salida de Pékerman ha sido manipulador e indecoroso. Esperemos que todo sea por una etapa aún más exitosa en el equipo de todos.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale

Jugar los clásicos

La última final

El recreacionista

Dayro y Manga no son los culpables

Los Nicolases, los “e-gamers”