Por: Columnista invitado

Salud: ¿utopía o realidad?

La salud ha sido sin duda una de las grandes preocupaciones del ser humano en la historia, pero en nuestros tiempos este complejo concepto ha adquirido dimensiones inesperadas.

Aunque para los antiguos era ya importante el equilibrio entre la mente y el cuerpo, las limitaciones en la biología molecular y la tecnología no permitían explorar la mente y los procesos celulares con la profundidad actual. Hasta hace pocas décadas, “sentirse y verse bien” era suficiente argumento para recibir una certificación de buena salud. Hoy es posible detectar alteraciones genéticas, tumores, malformaciones vasculares y disfunciones neuroendocrinas mucho antes de cualquier manifestación clínica. 

Los puntos de corte que permiten clasificar como saludable a un individuo han cambiado dramáticamente en tan sólo una década. Los valores ideales para el perímetro de la cintura (“barriga”), la presión arterial, el colesterol y la glucemia que considerábamos normales hace pocos años, hoy entran en la definición de una enfermedad. Las reflexiones éticas se suman a los retos de la modernidad. ¿Quién responde por la salud de cada uno de nosotros? ¿Dónde nos conviene que se determinen los límites de la salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace varias décadas logró construir una definición que reunía la gran mayoría de los elementos planteados por diferentes enfoques acerca de la salud: “Un completo bienestar físico, psicológico y social”. Tan simple como inalcanzable.

Para algunos médicos, más preocupados por la ciencia y la búsqueda de la verdad, tener la responsabilidad de definir un “buen estado de salud” ha sido motivo de angustia existencial. ¿No es utópico pretender que la biología (bienestar físico) de un ser humano, llena de procesos celulares dinámicos, inflamatorios, degenerativos o tumorales pueda alcanzar un completo bienestar o perfección? ¿O alguien se siente capaz de certificar el completo bienestar psicosocial de un niño, adolescente, adulto o anciano en nuestra difícil sociedad de consumo?

Sin duda es más fácil y cómodo hacer preguntas que encontrar respuestas satisfactorias. Aunque la definición de salud nos plantea realmente una utopía, es cierto que la ciencia puede definir cada vez mejor las alteraciones biológicas y psicosociales que suelen llamarse enfermedad. El gran reto actual está en la implementación, en las decisiones que cada uno de nosotros, y por supuesto también los países y autoridades de salud pública, debemos tomar si queremos preservar ese don preciado del completo bienestar “bio-psico-social”.

* Médico y PhD. Internista Fundación Santa Fé

 

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