Por: Indalecio Dangond B.

Sanción social

El día del partido entre Colombia y Paraguay, el expresidente Andrés Pastrana afirmó en una entrevista al reconocido periodista barranquillero Jorge Cura que el actual presidente del Congreso de la República, Efraín Cepeda, es “el campeón de la distribución de la mermelada” y “uno de los símbolos de la corrupción en Colombia”, junto con otros congresistas del Partido Conservador.

Una semana después, el expresidente Andrés Pastrana solicitó al Consejo Nacional Electoral compulsar copias al Congreso de la República para que le inicie un juicio por indignidad política al presidente Juan Manuel Santos, porque según la Fiscalía Odebrecht financió su campaña presidencial del 2014. De igual manera cuestionó fuertemente la conducta del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, por el manejo que le ha dado a la perversa mermelada que ha corrompido a todas las instituciones del Estado.

Valerosas denuncias del exmandatario, tratándose de viejos amigos y colaboradores de su gobierno. Juan Manuel Santos y Mauricio Cárdenas fueron sus ministros de Hacienda y de Transporte, respectivamente, mientras que Efraín Cepeda fue su compañero de curul en el Congreso de la República. Esta lección de sanción social que ha dado el expresidente Andrés Pastrana es la única herramienta que nos queda a los colombianos para combatir la corrupción política en un país donde no está funcionando la justicia. Es lamentable que, en Colombia, se estén investigando por actos de corrupción a quienes administran justicia, legislan y administran los recursos públicos y los colombianos nos conformemos con pasar de la indignación a la resignación sin hacer nada, esperando a que aparezca un nuevo escándalo.

Ya no basta con indignarnos, nos llegó el momento de demostrar esa indignación por medio de alguna sanción social. Es hora de que los colombianos abandonemos la indiferencia y comencemos a sancionar a todos estos políticos y funcionarios públicos involucrados en tantos escándalos de corrupción. Una de las tantas maneras de hacerlo, es, por ejemplo, castigando en las urnas el 11 de marzo del año entrante a los enmermelados congresistas que se están robando los dineros públicos del Estado y a los que han tenido una gestión mediocre.

Otra manera de combatir a estos bandidos es exigir a las directivas de los colegios y universidades reservarse el derecho de admisión de los hijos de los políticos y funcionarios públicos involucrados en escándalos de corrupción. De igual manera, los clubes sociales deberían suspenderles la entrada a sus sedes y los bancos cerrarles sus cuentas bancarias.

Hemos dicho hasta el cansancio que los pueblos tienen el gobierno que se merecen. Pero una cosa es estar de acuerdo y otra es saber cuál ha sido nuestra responsabilidad como sociedad que supone que esa frase sea cierta. La sanción social puede ser un arma de mucho peso si se utiliza de forma inteligente dentro del marco legal. ¿Qué estamos esperando para actuar?

En el tintero: El nuevo ministro de Agricultura le notificó a través de los micrófonos de W Radio a los agricultores y ganaderos del país que no llegó a ese cargo por méritos, sino por recomendación de los desprestigiados congresistas del Partido de la U, Armandito Benedetti, Roy Barreras y Maritza Martínez, entre otros. Ya se imaginarán cuál va a ser su misión. 

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