Por: Roberto J. Camacho

Santander Moriría de Nuevo

Se cumplieron el pasado 6 de Mayo, 171 años de haber desaparecido de esta Patria y mundo Francisco de Paula Santander, quien en mi opinión ha sido el más grande hombre que ha brotado de nuestra tierra y con el que estamos en grave deuda de permanente memoria los colombianos. No obstante y a pesar de lo que representa la fecha, muy poco o nada se recordó en Colombia por la ausencia de a quién debemos Nación.

La visión de Bolívar fue suramericana, compartida con San Martín, la de Santander colombiana. Con toda certeza, alguno de nuestros juiciosos historiadores, poseedores de un conocimiento más robusto y voluminoso de su obra, coincidiría conmigo en que de vivir hoy, o haber conocido como se comportarían quienes vivimos bajo el cielo que ayudó a libertar, lloraría de dolor y moriría de nuevo al ver tan pervertida la evolución de su obra.


Fue Santander el que tuvo la claridad de que la construcción de la Nación colombiana, se debía hacer sobre las leyes y no sobre las armas, pues a pesar de haber tenido que recurrir a ellas para lograr nuestra libertad, obtuvo el epíteto de “El Hombre de las Leyes”, quizá mas por un ánimo sarcástico de Bolívar, que por un empeño de elogio, al advertir este, que aun cuando aquel fuera su “organizador de la victoria” en Boyacá, vencidos los españoles, tenía Santander una indeclinable voluntad de sobreponer la razón a la fuerza.


Como Vicepresidente defendió y gestionó los recursos de la lucha continental de Bolívar y aun cuando el no haber resuelto sus desavenencias “perdió a todos”, como lo reconociera el Libertador, la piedra angular sobre la que se construyó nuestra patria, disuelta la Gran Colombia, fue la ley y no la dictadura.


En la curva descendente de su existencia y bastante afectado de salud, Santander Presidente entregó a la historia y al país una cátedra única de buen gobierno y manejo de los asuntos del Estado, pues hace 180 años, su obsesión fue la Educación Pública y el orden de la economía, hoy próximos a cumplir dos siglos de independencia tenemos vigente la misma deuda con nuestros compatriotas y el Presidente del “Buen Gobierno”, solo aspira a que la mitad de los colombianos estudien.


Como colombiano aprecio más a Santander que a Bolívar, hay mayor deuda con el primero a pesar de la abundante propaganda que recibe el segundo, lo que ha derivado en mayor tributo al que creyó en la dictadura, que al que con su vida y ejemplo señaló el camino de la solidaridad y la razón, camino que con terquedad nos hemos negado a seguir. Viva Santander!


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