Por: Cecilia Orozco Tascón

Santos 'candidato', Sabas 'santo'

ESTOY CONFUNDIDA. ¿FRANCISCO Santos inicia su campaña por la Alcaldía de Bogotá o reinicia su carrera periodística? ¿RCN encontró un director de información o le ha prestado su canal al candidato de Álvaro Uribe?...

ESTOY CONFUNDIDA. ¿FRANCISCO Santos inicia su campaña por la Alcaldía de Bogotá o reinicia su carrera periodística? ¿RCN encontró un director de información o le ha prestado su canal al candidato de Álvaro Uribe? ¿Santos liderará un programa de noticias o va a emprender, desde este sistema radial —cuya red de transmisión es del Estado, es decir, pública— el ataque a quienes considera sus enemigos y la defensa de los que integran el uribismo? ¿Los periodistas subalternos de Santos serán libres de contar, por ejemplo, los detalles de la audiencia de imputación de cargos por injuria y calumnia que un fiscal hará ante un juez en los próximos días contra el ex vicepresidente, o ése será tema vedado en RCN mientras Caracol reporta?

Estoy confundida porque, a tiempo que en los periódicos se publican avisos con una gran foto de Francisco Santos director, su colega político-judicial, el extremista Gaviria, lo lanza en otra emisora como el hombre que la U apoyará para el primer puesto de la capital. Y no se trata de que uno ignore lo que el otro decide. El mismo ex vicepresidente, ante la pregunta: “¿Por qué desistió de la idea de ser candidato a la alcaldía?”, que le formuló El Espectador hace apenas unos días, contestó: “Nunca digas nunca”. Sigo sin entender por qué, en lugar de declararse impedido de dar noticias objetivas —acatando los códigos éticos de la profesión— sobre personas de las que denigró como poderoso funcionario, verbigracia: Germán Vargas Lleras, Piedad Córdoba, Ramiro Bejarano, los sindicalistas, los defensores de derechos, los comentaristas “terroristas” y los “idiotas útiles” de la guerrilla, etc.; o de referirse neutralmente al avance de los procesos contra los ex ministros, los ex secretarios presidenciales, los directores del DAS o de la UIAF, responde con frescura que aceptó el cargo para “retomar la ruta” (?). No alcanzo a adivinar si Francisco Santos —antes tan afable y hoy tan temible— pretende despolitizarse para ser un correcto comunicador o, por el contrario, llega a politizar el medio imparcial y ponderado que heredó de Juan Gossaín. Por último, no he podido descifrar si RCN se alió con Planeta y por eso contrató a un socio de ésta, o si continúa oponiéndose a la concesión del tercer canal y en este caso, ¿qué hace Santos ahí?

Entre paréntesis. Se equivocan Sabas Pretelt de la Vega y su conocido abogado si piensan que adelantando alegatos radiales con puros sofismas van a ganar en los estrados. Engañarán a unos oyentes despistados con sus lamentos; podrán argumentar que Yidis Medina era tan poderosa, pero tanto, tanto, que después de haber votado la espuria reelección presidencial se autoadjudicó una notaría, le adjudicó otra a Teodolindo y obligó al pobrecillo ministro a que firmara el decreto con los nombres de los notarios que ella señaló. Podrán asegurar que el ahora embajador en Roma es una víctima del fiscal Mendoza, el vicefiscal Pareja, la Corte Suprema, y hasta del procurador Ordóñez y que éste, a su vez, lo persigue porque a él también lo persiguen. Utilizarán todos los recursos para demorar el juicio al que fue llamado, esperando a que sea elegido un fiscal amigazo, similar a Mario Iguarán. El doctor Sabas podrá echarle la culpa de sus yerros al periodista Félix de Bedout, e insultarlo cuando éste le pregunte algo. Tarde o temprano, Pretelt y su abogado tendrán que enfrentar las 40 o más pruebas que obran en el proceso, porque no es la prensa la que sentencia en derecho. Son los jueces. ¿Qué le vamos a hacer? Así son las democracias.

 

 

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