Por: Alberto Donadio

Santos debe retirarse

Los mismo argumentos que utiliza el editorial de El Tiempo para pedir la renuncia del magistrado Gustavo Malo son aplicables al presidente Santos. Señala El Tiempo que el nombre de Malo “ha sido vinculado a la red de corrupción que la captura del exfiscal Luis Gustavo Moreno en Miami dejó al descubierto. La misma que, según varios testimonios, ofrecería favorecer a políticos investigados por la Corte a cambio de multimillonarios sobornos”. Agrega El Tiempo que la hija del magistrado, Yara Malo, traficaba en nombramientos en la Fiscalía y cobraba comisiones.

Santos, por su parte, está inevitablemente vinculado a la corrupción de los senadores Musa Besaile y Bernardo Elías, alias el Ñoño. Uno confesó haber pagado sobornos para que la Corte no le dictara orden de captura y el otro está hoy recluido en La Picota por recibir sobornos de Odebrecht. Ambos son artífices de la reelección de Santos en 2014. Los 285.000 votos que Musa y el Ñoño acumularon en las elecciones parlamentarias y le endosaron a Santos fueron los que le permitieron al presidente tener la mayoría en el Senado.

Óscar Iván Zuluaga ganó la primera vuelta con ventaja de 450.000 votos sobre Santos. Los 900.000 votos que un mes después Santos consiguió, particularmente en la costa Atlántica, no fueron ciertamente costeados con dineros de Musa y del Ñoño. Pese a tener 70 propiedades, Musa tuvo que solicitar un préstamo para pagar los $2.000 millones que le costó el soborno que él disfraza de extorsión. Como dijo el exmagistrado Nilson Pinilla: “Que ese señor, después de confesar que dio $2.000 millones, siga siendo senador es insólito. Debió haber sido separado inmediatamente del cargo”.

En cuanto al Ñoño Elías, está acusado de recibir el 2 % de un contrato de $900.000 millones. No es funcionario de Santos. Pero su poder como elector del presidente Santos es tal que para conseguir un contrato del Gobierno había que sobornarlo a él.

Los medios de comunicación que cubren el escándalo de la Corte y el de Odebrecht han fallado al presentar a Musa y al Ñoño como ruedas sueltas cuando son los autores materiales de la reelección de Santos que condujo a la firma del acuerdo con las Farc que a su vez desembocó en el Premio Nobel. Ambos son aliados políticos insustituibles de Santos. El Nobel y la reelección tienen raíces en delincuentes santistas. ¿Por qué el dinero del Cartel de Cali convirtió en ilegítima la elección de Ernesto Samper y en cambio las fechorías de los magos electorales de Sahagún hacen que la reelección de Santos sea pulcra e impoluta?

Al obstinarse en permanecer en su cargo, afirma El Tiempo, el magistrado Malo ocasiona un daño grave y profundo a la institucionalidad del país. “Su decisión de aferrarse al puesto es un vergonzoso y abierto desafío a la nación”, opina el diario, que pide que dé un paso al costado. Probablemente nunca pedirá El Tiempo que Santos dé ese paso. Es irrelevante. La mancha es indeleble y el oprobio no se redime en Oslo. No es la primera vez que un presidente llega al poder en hombros de delincuentes.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Alberto Donadio