Por: Daniel Pacheco

Santos: "Que se debata la legalización"

JUAN MANUEL SANTOS ABRIÓ LA puerta para discutir la legalización de las drogas.

“Estamos entrando en una era del negocio del narcotráfico donde este tipo de reflexiones hay que hacerlas”, dijo el pasado 25 de agosto a W Radio de México. Por eso, a riesgo de volverme monotemático, vuelvo sobre el tema de la lucha contra el narcotráfico.

Lo que a mi modo de ver era noticia de primera página, en la prensa colombiana no mereció ni una mención. Ni una. En cambio, declaraciones similares del presidente Calderón de México le dieron la vuelta al mundo, con especial resonancia en EE.UU., y han avivado el vibrante debate que hoy tiene lugar en México.

En parte, la posición de Santos es idéntica a la de Calderón: sí al debate, no a la legalización. “Calderón tiene razón al decir que esto se discuta, sin que eso quiera decir que uno está de acuerdo”, fueron las palabras del presidente de Colombia.

Aunque parece que los dos mandatarios dan un paso para adelante y dos para atrás, me gustaría argumentar lo contrario. El hecho político de que un jefe de Estado en ejercicio abra la posibilidad para discutir un cambio en las políticas de drogas es inmenso y rompe décadas de tabú alrededor de la legalización en el lenguaje de los círculos de poder.

Además, que sea el presidente de Colombia, el único país del mundo donde hoy en día se podría argumentar que la lucha contra las drogas ha funcionado, hace que las palabras de Santos sean aún más importantes y sugestivas. Colombia ya no está acorralada por el crimen y logró reducir el área de coca cultivada; sin embargo, nuestro presidente piensa que es necesario abordar una “discusión de fondo” sobre la forma como luchamos contra el narcotráfico.

Los peros de Santos para legalizar no son nuevos: “Es una utopía, mientras el mundo entero no entre en esa línea”. Por eso es muy sugestivo que luego aborde el tema del referendo en California para legalizar la producción, venta y consumo de marihuana.

“¿Cómo le explica uno a un indígena en una montaña colombiana que producir marihuana es ilegal, lo lleva a la cárcel y le erradica la marihuana, cuando en Estados Unidos es legal?”, se pregunta Santos. Y luego añade, en un lenguaje muy característico del Departamento de Estado: “Vamos a esperar con mucha atención lo que pasa en California”.

Lo que está sucediendo en América hace pensar que una “nueva era” en la lucha contra el narcotráfico es posible. De formas sutiles y no tan sutiles, los mejores aliados de Washington en el continente están ejerciendo una presión antes impensable.

Pero cualquier cambio significativo para aliviar la violencia y la injusticia causadas por la lucha contra las drogas tiene que venir acompañado de discusiones dentro de las sociedades de cada país. En ese sentido, y aunque suene increíble, el nuevo gobierno de Colombia está siendo más progresista que su sociedad.

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