Por: Luis Carvajal Basto

Santos: ¿Sin oposición?

El ingreso de los Verdes a la coalición de gobierno tendrá efectos inmediatos en las elecciones de algunas Alcaldías y Gobernaciones.

Cuando la llamada ola verde estuvo en furor, muchos colombianos pensaron que sus convicciones “alternativas” habían encontrado un partido que les representara, ante el fracaso del Polo en la administración de Bogotá. Para nadie es un secreto que esos dos partidos compartieron, en las Presidenciales de 2006 y 2010, parte importante de una misma franja de votantes.

Por eso no resulta extraño que, además de los involucrados, el colombiano más contento con el ingreso de los Verdes a la coalición sea el actual presidente del PDA, quien celebró la franquicia de  exclusividad, como partido opositor, que tácitamente recibieron.

Mientras Jaime Dussan expresaba su conformidad, pero manifestaba no creer que se produjera “a cambio de nada”, un ex Polista, ahora dirigente Verde, el ex alcalde Garzón, dijo   que se trataba de un acuerdo “sin misterios y sin ministerios”. Tratándose de versiones encontradas sobre un mismo suceso, paradójicamente, ambos pueden tener razón.

Eso es posible porque aun no recibiendo Ministerio los Verdes ,lo que indudablemente han conseguido es abrir el camino para que el Presidente Santos  apoye la candidatura a la alcaldía de Bogotá de Enrique Peñalosa, sobre la cual no había manifestado interés, hasta ahora, por candidato alguno. Si el ingreso de los verdes a la coalición no es un guiño en ese sentido, hay que decir que se parece mucho.

La adhesión se produce en un momento en que Peñalosa había caído en las dos últimas encuestas conocidas, en una de las cuales se vio en un triple empate con Gustavo Petro y Gina Parodi y mientras los demás candidatos empezaban, prácticamente, a desaparecer .Dada la popularidad del Presidente es de esperar que de una u otra manera el ingreso de los Verdes a la coalición, o lo que queda de ella luego del retiro de Mockus y las expresiones en contra de Sergio Fajardo ,puede significar un empujón para sus candidatos a alcaldías y gobernaciones, entre las  cuales se encuentran Bogotá, la Gobernación de Antioquia y la de Boyacá, por ser la cuna de los verdes.

Pero en  la micro política, en que ha degenerado la política a todos los niveles, el  resultado de las elecciones regionales no depende exclusivamente de los apoyos que se reciban desde las alturas. Basta recordar  solamente la derrota del mismo Peñalosa en Bogotá en las elecciones anteriores, cuando también contó con el apoyo del ex Presidente Uribe, sin que ello signifique que el efecto de adhesiones como la de los Verdes no tiene importancia, comenzando por su impacto en las alianzas regionales. Lo menos que se puede decir es que los candidatos Verdes quedan ahora  en igualdad de condiciones a los de otros partidos de la coalición de cara a las elecciones regionales.

Aparte de los aspectos de mecánica política y sus consecuencias en las elecciones de octubre, el ingreso de los Verdes a la coalición de Gobierno no tendrá tantos efectos en el proceso legislativo como  su importante significado ante la opinión y la institucionalidad del régimen político. Sin duda se trata de otro logro del Presidente Santos cuya unidad ahora incorpora a su principal contendor en las elecciones presidenciales en que alcanzó 3.600.000 votos.

Solo el tiempo  dirá si el Polo es capaz de superar su más difícil momento para ejercer un control político decoroso, como único partido de oposición, ahora que la esperanza en forma de ola que para muchos significaron Mockus, Peñalosa, Fajardo y compañía no es tan prometedora, ni  opositora y de la cual queda solo un Verde al que las ambiciones de sus dirigentes no dejaron madurar.

 

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