Por: Hernán González Rodríguez

Santos: “Tal vez fue mi culpa”

Al finalizar sus ocho años en la Presidencia, casi todas las encuestan coinciden en presentar un porcentaje de desaprobación del gobierno del presidente Juan Manuel Santos superior al 70%. ¿Culpa acaso del fracaso en alcanzar su meta prioritaria, una verdadera paz? 

Afirmaciones del señor Santos y sus amigos que no aprueba el 70% aludido: Hemos tenido dificultades y retrasos, pero el balance general de la paz es positivo. Las Farc no existen, dejaron de existir desde el 27 de junio de 2017. Firmamos una paz estable y duradera. Se firmó el mejor acuerdo de paz posible. Santos desde Madrid, España: Es cierto que los cultivos de coca se aumentaron y yo asumo esa responsabilidad. Tal vez fue mi culpa.

Saltamos de 50.000 hectáreas cultivadas en 2011 a más de 200.000 hoy. El narcotráfico creó en Colombia cuatro regiones en las cuales se perdió la soberanía, quienes gobiernan allí son estos delincuentes, a saber: Nariño, Putumayo, Catatumbo y Urabá, frontera con Panamá.

Alias Jesús Santrich fue solicitado en extradición por la DEA por liderar la exportación de diez toneladas de coca. Fue encarcelado y terminó recluido en una sede episcopal por decisiones políticas de algunos fariseos de la Iglesia católica, los mismos que se calzan las botas de las Farc.

A todas estas publicó el diario El Tiempo la promesa de recompensas del Departamento de Estado por las informaciones que permitan dar con el paradero o capturar a 15 exjefes de las Farc, ofrecen 5 millones de dólares por alias Santrich y Márquez y 2,5 por los otros. Las extradiciones no sepultarían el proceso de paz, por el contrario, nos alejarán de una nueva descertificación de los EE.UU.  

Como premio por haber firmado su farsa de paz, les otorgó Santos a estos guerrilleros diez curules gratis en el Congreso. El expresidente Andrés Pastrana le informó al país que “altos funcionarios del Gobierno de Santos” les avisaron bajo la mesa a algunos de estos nuevos “congresistas” en la clandestinidad que los próximos en ser solicitados en extradición serían ellos.

Tras las declaraciones del hoy testigo protegido en los Estados Unidos Marlon Marín, sobrino de Iván Márquez y socio de Santrich en la exportación de coca, se ha sabido que de las donaciones de países europeos como Suecia y Noruega para apoyar el posconflicto se cobraban comisiones entre el 5% y el 12% y, además, no se invirtieron como deseaban los donantes.

A todo lo esbozado debemos adicionarle el entregarnos una economía paticoja, una corrupción sin precedentes, el no haber alcanzado el desempleo inferior al 7,5% que prometió Santos en su campaña electoral, el mismo que se elevó en abril pasado hasta el 11,8%, efecto de los crecimientos exiguos del PIB bajo el 1,8%. O efecto de sus fracasos en los intentos de reformas a los impuestos, la educación, la salud, las pensiones de jubilación…

La paz, la meta prioritaria del gobierno de Santos, se encuentra dinamitada, tanto por culpa de las absurdas concesiones de Santos a las Farc como por las actividades ilícitas de los exjefes de la guerrilla, como por decisiones políticas de los fariseos aludidos. Nada de lo anterior puede figurar en el balance positivo de un gobierno que recibió el Premio Nobel de la Paz, ni como motivo de aplauso para la comunidad internacional. Si desea usted acentuar este caos, vote por Gustavo Petro presidente.

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