Satena sí, Superfinanciera no

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El presidente de Satena, brigadier general Luis Carlos Córdoba Avendaño, confirmó hechos revelados en esta columna sobre reaseguros de la aerolínea: “Efectivamente, como lo indica su escrito, Satena tuvo conocimiento de que detrás de la colocación de la póliza de la vigencia que expiró en julio de 2011, al parecer hubo unas posibles prácticas indebidas por parte de la compañía aseguradora y del corredor del reaseguro (JLT Re Colombia) ... se rumoraba que se habían pactado condiciones provechosas para ellos y desequilibradas para Satena. Consecuente con lo anterior, ante la incidencia y gravedad del asunto, Satena solicitó investigación respecto de estos hechos a la Superintendencia Financiera de Colombia, por presunta práctica indebida por parte de la aseguradora y el corredor JLT Re Colombia, quienes al parecer cobraron primas que excedieron la práctica común del mercado asegurador y reasegurador, aprovechándose de la buena fe de la aerolínea. Sea esta la oportunidad para expresarle mis más sinceros agradecimientos por propender por la salvaguarda de los intereses del Estado, dado que la fortaleza de denunciar públicamente presuntos actos de corrupción conlleva a construir un mejor país”.

Con la claridad y contundencia del brigadier general Córdoba deberían expresarse todos los servidores del Estado, y con esa misma transparencia. Cuando se trata del gasto de dineros oficiales no puede operar el secreto. El alto oficial reveló motu proprio la actuación de la Superfinanciera ante la queja de Satena. Así debería ser siempre. Los ciudadanos y los periodistas no deberían tener que presentar derechos de petición ni tener que iniciar una cacería de datos para descubrir cómo se gasta el presupuesto. Debería prevalecer la política de puertas abiertas y de publicidad anticipada del brigadier general Córdoba.

Ahora, asómbrense ustedes de la actitud contraria de la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) en este mismo caso. Cuando pedí la queja de Satena, la SFC negó las copias alegando que había que proteger “los secretos comerciales de la compañía Satena”, su buen nombre y derecho a la intimidad. Pamplinas. JLT Re Colombia le cobraba a Satena un sobrecosto de 750.000 dólares al año en los reaseguros. La SFC archivó la queja después de comunicarse con JLT Re Colombia.

No hay razón para ocultar las quejas que se presentan ante la SFC ni las actuaciones que se cumplen. Es la ley la que le da a la SFC las atribuciones para investigarlas. Por ende, el caso tiene que ser público una vez resuelto, como son públicas las averiguaciones de la Procuraduría cuando han concluido. Cómo se ejercen las funciones investigativas estatales no puede ser un secreto.

Y aquí cabe una pregunta de actualidad: ¿La SFC está investigando, sí o no, a la cabeza de JLT Re Colombia, Felipe Moncaleano Botero, el zar del reaseguro en el país, acusado en febrero en Miami por los delitos de lavado de activos y soborno pues pagó millones de dólares al presidente de una aseguradora estatal ecuatoriana para quedarse con los reaseguros del Ministerio de Defensa del Ecuador? ¿O para la Superfinanciera es más importante el derecho al buen nombre de Moncaleano?

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